Comandos LGTBI impiden conferencia en Barcelona contra ideología de género
Agustín Lage y Nicolás Márquez

La presencia en España de los politólogos argentinos Agustín Laje y Nicolás Márquez, dos expertos internacionales en el conocimiento de toda la basura de la doctrina LGTBI, supone una verdadera amenaza para la izquierda totalitaria de esta nación, cada vez más entregada al adoctrinamiento previsto en la agenda globalista de George Soros para cambiar los paradigmas de lo que ha sido, durante siglos, los pilares básicos de la sociedad occidente.

Como comprenderán, a estas alturas de mi vida me la trae al pairo que, quienes no entienden nada de nada, me acusen de homófobo. Yo no tengo ningún problema con la homosexualidad: simplemente me niego a tener que hacerme maricón por la fuerza.

“El feminiestalinismo y el colectivo gay”, la intolerancia de los dos lobbies más influyentes en este Nuevo Orden Mundial que se está implantando -de manera especialmente perniciosa en España- pretende impedir, a toda costa, la difusión de cualquier planteamiento crítico con su discurso. El “pensamiento único” es lo que pretende un putrefacto sistema que sabe perfectamente que donde tiene asegurada su victoria es impidiendo cualquier disidencia.

A este cometido, a censurar toda forma de crítica de la doctrina LGTBI dedica todos sus esfuerzos una “policía del pensamiento”, que lo mismo actúa en modo de censura dictatorial en Facebook y Twitter para impedir cualquier publicación disidente, que anula toda voz discrepante en los medios de comunicación de “la prensa del sistema”.

Pero como no le resultan suficiente estas mordazas a la libertad de expresión, también tiene esta “policía del pensamiento” sus particulares “CDRs”, sus “democráticos” comandos de lucha callejera dispuestos a impedir violentamente la difusión de mensajes cargados de sentido común y contrarios a esa ideología que se nos impone de manera totalitaria.

Así las cosas, la sinrazón, la fuerza de la violencia y la coacción -unido a la falta habitual de protección de la política policía catalana- han impedido que Laje y Márquez pronunciaran la conferencia prevista en la ciudad Condal, un linchamiento cuyo único objetivo es cercenar la libertad de expresión. Ante la presión de los violentos y la inadmisible pasividad de los Mozos de Escuadra, la conferencia hubo de ser sustituida por una improvisada tertulia en otro lugar no anunciado para evitar nuevos ataques de la “policía del pensamiento” del colectivo LGTBI.

Pero no ha sido la suspensión de la conferencia que debían haber pronunciado en Barcelona el único obstáculo que han encontrado Agustín Laje y Nicolás Márquez en su ciclo de conferencias por todo el territorio de la vieja Piel de Toro.

En Madrid, violentos comandos LGTBI intentaban impedir la entrada de las personas que querían asistir a la conferencia y fueron necesarias ¡6 dotaciones de la Policía Nacional! que no pudieron evitar que algunos de los asistentes fueran agredidos, sólo por acudir a escuchar una conferencia que no agrada al colectivo gay. Y luego hablan de la intolerancia de la extrema derecha. Estos son la peor calaña del estalinismo: si no les guasta lo que se va a decir, estos cachorros de la democracia intentan impedir -por lo civil o por lo militar- siquiera la realización de algo tan peligroso para los ignorantes totalitarios como la difusión de ideas. Pero tanta gente está despertando que en Madrid, nuevamente, (si estos esbirros kaleborrokos del putrefacto Régimen del 78 no lo impiden) se celebrará una nueva conferencia de Agustín Laje y Nicolás Márquez el próximo día 17 ante la cantidad de gente que se ha quedado con ganas de escuchar cuanto tienen que decir estos pensadores disidentes que llegan desde el otro lado del Atlántico para contarnos lo que nos está ocurriendo aquí y que muy pocos intelectuales españoles son capaces de reconocer por no enfrentarse al poder establecido, para poder seguir viviendo de puta madre gracias a las migajas de “la prensa del sistema” o de las subvenciones institucionales.

En Zaragoza, violentos piquetes LGTBI insultaban a los conferenciantes y a los asistentes al acto que precisaban, también, de protección policial. En Oviedo (y ante la escasamente disuasoria presencia de la policía antidisturbios) hubo hasta lanzamiento de piedras, botellas y objetos metálicos contra quienes simplemente ejercían su derecho a asistir a una conferencia. En Valencia el lobbie LGTBI ha conseguido que el lugar donde iba a impartirse la conferencia (el legendario Casino de Agricultura donde yo he presentado mis libros y que siempre ha sido un emblemático ateneo abierto a la difusión de ideas) suspendiera el acto para no ofender al colectivo gay.

Próximamente Agustín Laje y Nicolás Márquez tienen previsto impartir su disertación en Murcia, Sevilla, Palma de Mallorca y Cádiz… En Cádiz ya apuesto porque el podemita Kichi, alcalde de la preciosa ciudad, volverá a movilizar a su violenta extrema izquierda “los antifas” –como ya hizo en la presentación del libro sobre José Antonio de Pepe de las Heras- para intentar que nadie exponga ideas contrarias a su marxismo-leninismo que, en palabras que ya nadie recuerda de su líder Pablo Iglesias, prometió (antes de adquirir vivienda de millonario y convertirse en socialdemócrata) “tomar el cielo por asalto”.

Los organizadores de las conferencias, Hazte Oir, ya tienen bien aprendida la lección puesto que han sido perseguidos por el sistema hasta por decir algo tan obvio como que “los niños tienen pilila y las niñas tienen vagina”.

Y es que al colectivo LGTBI ”les gusta mucho más la ideología que la biología”.

No es que Argentina se encuentre en circunstancias mucho mejores que las nuestras en cuestión de persecución de la disidencia, pero esta gira de los politólogos Agustín Laje y Nicolás Márquez va a servir para que se lleven una buena demostración empírica de cuál es el sistema de libertades que existe en España y de hasta dónde la “policía del pensamiento” ha llegado para impedir toda disidencia de una sociedad rendida a lo absurdo, a lo cutre y a lo simple, de una España al borde del suicidio territorial, económico y moral, que ni escucha, ni ve y que, desgraciadamente, muy pronto dejará también de respirar.

Artículo de Josele Sánchez publicado en La Tribuna de España.