engaños incomprensibles

Todos hemos leído, oído o visto en televisión y demás medios de comunicación, cómo algunas casas comerciales anuncian que un determinado producto durante un período limitado de tiempo lo venderán “sin IVA”. Además de no ser ciertas estas informaciones, bien pudieran sembrar la duda respecto de un posible privilegio para esas empresas anunciantes, lo que no deja de ser un despropósito; es más, creo que las autoridades competentes deberían tomar cartas en este asunto para, en su caso, hacer el desmentido correspondiente.

¿No sería más fácil, más cierto y -por supuesto- más decoroso, señalar el tanto por ciento que descuentan? También, siguiendo la misma línea, y por quien corresponda, se debería vigilar el que al publicitar los precios de un producto -pagado a plazos- se hiciera con toda claridad y no informando solamente de la cuota mensual sin especificar el número de meses, porque esto es una información incompleta.

No sé si todo lo que antecede puede vulnerar la Ley General de Publicidad, pero a mi juicio forma parte de una especie de ceremonia de la confusión que rebaja el concepto de certeza que debería imperar en nuestra sociedad y, que -a todas luces- va perdiendo vigencia.

Es hora, pues, de que cambie esa tendencia y de que todos nos dispongamos siempre a decir siempre la verdad con mayúsculas, por ser, para con nosotros mismos, y para con los demás, la manera más razonable, leal y justa de relacionarse.