Un francotirador experto en armas al que su instructor califica como tirador entre mediocre y malo. Un terrorista que prepara un magnicidio y que lo anuncia por guasap. Un arsenal repleto de armamento “de aire comprimido”; ¡un arsenal de juegete! Una noticia que salta como actual cuando el supuesto peligroso terrorista lleva un mes en prisión preventiva. Un tanto que se apuntan los Mozos de Escuadra tras “la cagada” de seguridad del día anterior en la Estación de Sants. Y Vox, como siempre, sacando pecho y apuntándose el mérito de la detención… todo chirría hasta la incoherencia. Todo un montaje para esta España de “tontos y tontas” que se lo creen todo.

Lo anunciaba desde esta misma columna a finales del mes de julio: el gobierno guerracivilista presidido por Pedro Sánchez -pero dirigido por Pablo Iglesias- va a ilegalizar lo que denominan “partidos de ultraderecha”. Formalmente ya hizo público Podemos su intención mencionado, expresamente, a Falange y Democracia Nacional.

Por si fuera poco, “la prensa del sistema”, de repente, le da más presencia en sus medios a VOX que a muchos partidos con representación institucional. Así, como por casualidad.

Todo esto es un montaje, el enésimo montaje del putrefacto Régimen del 78.

El número de españoles patriotas que están con la masa testicular a punto de reventarles es infinito. Y va increscendo… Mientras el gobierno frentepopulista reabre heridas con la prioritaria exhumación de los restos de Franco (vaya por delante que yo no soy franquista y que, personalmente, me la trae al pairo dónde esté enterrado Franco pero, canta por soleares la cortina de humo lanzada por el ejecutivo para no hablar de la derogación de la reforma laboral que no van a acometer con el silencio cómplice de podemitas y sindicalistas con rolex en la muñeca de 5.000 euros, de la corrupción judicial y del verdadero poder de la banca en España); son millones de españoles los que están hasta las narices del derroche económico y del peligrio inminente de ruptura de la unidad de España al que nos ha conducido el Estado de las Autonomías, de la islamización progresiva de la sociedad, del incremento inaguantable de la inmigración ilegal, de un feminismo -sino terrorista al menos terrorífico- impuesto en todos los estamentos de la sociedad, de la ideoloía de género llevada hasta los colegios ¡con enseñanzas de juegos eróticos a niños menores de 6 años o consejos sobre masturbación personal o en grupo para dolescentes!

Así las cosas el problema del sistema es tan grande como para plantearse qué hacer para asegurarse su propia supervivencia; hay que conseguir dos objetivos para que no peligre este chollo compartido por todos los partidos (izquierdas, derechas y ese centro que después de 40 años seguimos sin saber qué coño es):

De una parte, ilegalizar toda fuerza política de las que denomina “extrema derecha”, eliminar cualquier posibilidad de que en España despierte (tal y como está ocurriendo en toda Europa) una nacionalismo patriótico capaz de colarse en las instituciones y de conseguir gobiernos de ciudades y regiones. Por eso el propio sistema lanza VOX, como cortafuegos para evitar que surja una opción patriótica que pretenda acabar con el Régimen del 78, como “disidencia controlada” para captar, ahora, el voto de quienes están por mandar al sistema al carajo y, después, cuando están en las instituciones, reconducirlo hacia el constitucionalismo, hacer que “los chicos malos” (los ciudadanos descerebrados y disconformes) acaben por integrarse con el resto de la clase. El sistema es experto en esto. Hace unos años, tenía ante sí dos verdaderas señales de alarma: un sector importantísimo de la población que tras el 15M se iba a posiciones revolucionarias de izquierdas. Y otro sector de la ciudadanía que, desde posicones derechistas, estaba harto de la corrupción del PP y se inclinaba por la abstención. La solución fue (con el inestimable apoyo del Grupo Atresmedia) conceder a un partido regional de Cataluña, como era Ciutdadans, y a Pablo Iglesias, una presencia prioritaria en programas televisivos de máxima audiencia. Vender la farsa de que el problema no era el sistema de partidos políticos sino el bipartidismo. Y a fe que la faena les salió de aliño. Los podemitas pasaron, de amenazar con”tomar el cielo por asalto”, a reconvertirse en socialdemócratas, de querer “prender fuego a la casta” ,a comprarse casoplones en urbanizaciones de lujo. Y Albert Rivera olvidó lo de la regeneración democrática y se acomodó a las ventajas de un sistema del que pretende ser el Adolfo Suárez del siglo XXI.

Y de la otra, implantar un “pensamienti único” obligatorio. Falsificar la historia más reciente de esta nación y castigar (incluso con penas de prisión) a quienes se atrevan a discernir de esta nueva historia reescrita por el bando perdedor de la Guerra Civil. Y lo mismo aplicado a la Ideología de Género, a la inmigración o a la versión más estalinista del feminismo. Instaurar unas nuevas reglas de juego en las que toda disidencia del sistema sea eliminada por lo civil o por lo militar.

Y este falso francotirador de pacotilla es el primer paso.

Les digo (como hacía a finales de julio desde esta misma columna) que la ilegalización de las formaciones de la “supesta y peligrosa extrema derecha” está ya fabricada y a punto de salir a la calle.

La canalización en VOX de todo el descontento patriótico no hay que observarla sentándose ante el televisor, escuhando la radio, o abriendo las páginas de cualesquiera de los periódicos: toda “la prensa del sistema” se ha puesto “casualmente” de acuerdo en dar al partido de Abascal un protagonismo que hasta ahora les había negado… “curioso”.

Y ahora aparece este Rambo que quería cargarse a “El Okupa”.

Esto es un aviso a navegantes: ¡al loro porque se avecinan tiempos muy difíciles para la disidencia!

Artículo de Josele Sánchez publicado en La Tribuna de España