Vídeo de niño de 7 años víctima de acoso quiero morirme
Charly, el niño acosado (Facebook)

No hay palabras cuando se ve algo así

Charly es un niño francés de siete años víctima de acoso por parte de otro niño que se llama Nathan y “que le golpea todo el tiempo”. En un vídeo publicado por sus padres, Charly dice estar cansado de que le peguen y llega a decir que le ha dicho a su mamá que quiere morirse y reunirse con “el buen Dios”.

Es desgarrador escuchar a un niño de 7 años decir esas palabras. Es terrible que una criatura tan pequeña esté deseando morirse porque no ve salida a una situación angustiosa que le está destrozando la vida y que le provoca vea la muerte como única esperanza. Pero lo más terrible es la falta de atención que las autoridades tienen hacia los niños que sufren algo así, sobre todo en su más tierna infancia.

Los niños no se asocian. Los niños no cobran subvenciones por sufrir esto porque ni siquiera las reclaman. A los niños en muchos casos ni siquiera se les cree. Cuando muchas veces pretendemos identificar a la parte más débil de la sociedad, a la que necesita más protección nos olvidamos de los niños. El estado se olvida de los niños.

Cuando las redes sociales ayudan

Pero en este caso sacamos algo positivo de algo que suele ser negativo, la ayuda que para Charly ha representado la difusión de su vídeo a través de las redes sociales. La publicación de este vídeo en Twitter y el haberse convertido en viral, le ha devuelto a Charly su sonrisa. Le han devuelto las ganas de vivir.

¿Pero qué pasa con esos niños que no se atreven a contarlo? ¿Qué pasa con esos niños que mantienen el silencio por miedo a las represalias del acosador? Los padres debemos estar atentos ante esto, pero también los profesores. Esos profesores que, en algunas ocasiones, cuando reciben la visita de unos padres preocupados planteando un problema de este tipo prefieren restarle importancia para no verse ni involucrados ni implicados.

Esta es la parte más débil de la sociedad, la de los niños. La de los niños que sufren. No otras que se pasan el día en los medios con la insana intención de trincar subvenciones.