dos de diciembre

Ya se acerca la hora. La deseada o temida hora de la verdad para que los andaluces que así lo deseemos, acudamos a esta nueva cita para elegir a nuestros representantes para una incierta temporada; y digo incierta porque el período por el que son elegidos no sabemos si se agotará o no. Como cualquiera de los demás andaluces, el que suscribe ya ha recibido información suficiente sobre lo que han dicho los cuatro aspirantes a la presidencia de la Comunidad Autónoma y solo nos queda reflexionar sobre lo escuchado, depositar nuestro voto y ver el resultado final.

Pero mientras llega el día, quisiera hacer algún comentario sobre lo que ha dicho la actual presidenta Doña Susana Díaz, que no me parece de recibo. Esta señora (que ha manifestado sentirse muy feliz) creerá que sus paisanos somos lerdos y, por ende, fáciles de engañar.

Pero no es así. Mire señora aspirante: Si usted dice que está feliz con la que está cayendo en nuestra tierra, deja al descubierto su verdadera calidad política. Porque votar a usted, no sería como hacerlo a Lorca, Machado o Zambrano como ha dicho con toda pompa dándose ínfulas patrióticas. Ni mucho menos. Más bien sería hacerlo por Zarrias, Chaves y Griñán y los demás altos cargos cuyo juicio (en el que hay “volando” muchos cientos de millones de euros) se está celebrando en la actualidad, y por eso usted, por si acaso, ha adelantado estas elecciones no vaya a ser que se estropee su futuro.

¿Conoce usted el puesto que ocupa Andalucía en el concierto nacional y en el europeo, en educación y economía, por ejemplo? ¿Sabe que Sevilla tiene cinco de los diez barrios más pobres de España? Y a pesar de ello ¿quiere que le votemos “para seguir progresando”? ¡¡Vamos ande!!