Beatriz Talegón cinismo autozasca
Beatriz Talegón

A Beatriz Talegón le faltan unos cuantos hervores

A Beatriz Talegón, la madrileña socialista reconvertida a independentista de lazo amarillo, le faltan muchos hervores. Está totalmente cruda y su cerebro parece ir más para atrás, como el cangrejo, que para adelante, como debería ser normal en una persona que va madurando. Ella no madura, un bebé recién nacido tiene más cerebro y más cordura que ella.

Esta chica, que anda en busca de la justicia social y no se sabe cuántas mandangas más, se la pilla en sus tonterías, en su cinismo de mala persona y en sus contradicciones a las primeras de cambio.

Libre para juzgar a los demás como ella quiera y para ser juzgada, también, como a ella le de la gana, es contradictoria, falsa y trepa a más no poder. En los últimos días nos ha dejado una nueva muestra de cómo funciona y de su especial forma de ver las cosas.

¿La presunción de inocencia?

Sí, pero cuando a ella le de la gana…

¿Es esto normal?

Y seguimos erre que erre, todos los días con las mismas historias por parte de miembros de la extrema izquierda. Sus contradicciones, sus extraños comportamientos y esa extraña forma que tienen ellos de ver la vida y la justicia. Es como si estuviéramos tratando con niños déspotas, siempre lo que digan y cuando digan. Ellos son los encargados de repartir los carnets de la bondad y la justicia, la eterna supuesta superioridad moral de la izquierda.

Esa superioridad moral que nadie les ha otorgado pero de la que ellos se creen acreedores, simplemente, en función a su ideología. La verdad absoluta la tienen ellos y no hay nada más que hablar. Son capaces, como en este caso Talegón, de recriminar el comportamiento de las personas, mientras ellas por otro lado han hecho algo aún peor que lo que recriminan a los demás.

Pero estamos hablando de Beatriz Talegón y esta chica ya nos ha dado sobradas muestras de hasta dónde llega su descaro y su desvergüenza. Y lo peor es que seguirá porque a ella le da igual. Es superior a los demás, lo sabe todo y sabe de todo. Aunque siempre quede en evidencia.