artículo que ha rescatado Pérez Reverte

Hoy en el Congreso de los Diputados se han vivido momentos que tendrían que avergozarnos a todos y que le han hecho, al gran Arturo Pérez Reverte, recordar un artículo que publicó en el año 2006 bajo el título “Nuestros nuevos amos”. Un artículo que ha rescatado Pérez Reverte tras lo ocurrido esta mañana en la Cámara Baja. (Gabriel Rufián expulsado del Congreso tras insultar a Borrell, quien poco después es escupido por otro diputado de ERC #DimeConQuienAndas).


Y es que este artículo escrito en 2006 está en plena actualidad y podría haberse escrito hoy mismo. Así, decía en uno de sus párrafos:

<<Si antes eran otros quienes fabricaban a su medida una España donde medrar y gobernar, hoy es la clase política la que ha ido organizándose el cortijo, transformándolo a su imagen y semejanza, según sus necesidades, sus ambiciones, sus bellacos pasteleos. Ésa es la nueva aristocracia española, encantada, además, de haberse conocido. No hay más que verlos con sus corbatas fosforito y su sonriente desvergüenza a mano derecha, con su inane gravedad de tontos solemnes a mano izquierda, con su ruin y bajuno descaro los nacionalistas, con su alelado vaivén mercenario los demás, siempre a ver cómo ponen la mano y lo que cae. Sin rubor y sin tasa>>.

Y seguía:

<<En España, la de político debe de ser una de las escasas profesiones para la que no hace falta tener el bachillerato. (…) Cualquier paleto mierdecilla, cualquier leguleyo marrullero, son capaces de llevárselo todo por delante por un voto o una legislatura. Saben que nadie pide cuentas. Se atreven a todo porque todo lo ignoran, y porque le han cogido el tranquillo a la impunidad en este país miserable, cobarde, que nada exige a sus políticos pues nada se exige a sí mismo>>. 

En fin, que o las cosas no han cambiado casi nada desde el año 2006 o Arturo Pérez Reverte es un adelantado a su época… (o las dos cosas).

Aquí podéis leer el artículo completo. (Sobre Borrell y Rufián, dice un proverbio chino que cuando a un golpista le das un buen fajo, siempre te lo agradecerá con un gargajo).