a la CDMX le podría quedar agua potable para 10 ó 20 años

Los recortes de agua por los trabajos de mantenimiento al sistema Cutzamala son necesarios y no conllevan el propósito oculto de privatizar el suministro de agua a la población de la zona metropolitana de la Ciudad de México, dijo la doctora Lilia Rodríguez Tapia, jefa del Área de Investigación en crecimiento Económico y Medio Ambiente del Departamento de Economía de la UAM Azcapotzalco.

Explicó que el Cutzamala sólo provee el 30 por ciento del agua que se consume en la Ciudad de México. El problema -apuntó- radica en el otro 70 por ciento de reservas se está agotando debido a la excesiva sobreexplotación de los mantos acuíferos.

Los cálculos más optimistas son en el sentido de que a la capital del país le quedan reservas de agua potable para 20 años; otros, en cambio, indican que podrían durar sólo una década más.

Es necesario, por lo tanto, que los gobiernos federal y de la Ciudad de México trabajen de manera coordinada para atender esta situación antes de que se constituya en una amenaza a la seguridad nacional.

“Imagínese lo que podría suceder en una urbe que se quede sin agua y en la que viven millones de seres humanos”.

La especialista de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco, señaló que el Sistema de Aguas de la Ciudad de México opera con recursos insuficientes.

Por ello, planteó que la población “pague un poquito más” por el agua que consume y que tenga la consciencia de lo difícil y costoso que resulta llevar el agua a sus domicilios, centros de estudio y de trabajo, así como a los hospitales y dependencias públicas…

“A las autoridades locales y federales, les corresponde frenar la explotación indiscriminada de los mantos freaticos y permitir la recarga de éstos, a través de los vasos reguladores”.

Se pronunció por frenar la hiperurbanización, pues el agua que debiera distribuirse entre toda la población es aprovechada últimamente por los habitantes de las grandes torres, lo que contradice lo dispuesto por el derecho humano al agua.

Dijo que se ha llegado a este momento de estrés hídrico porque durante los últimos 40 años se dejó de invertir en la red de agua potable y drenaje, porque “no se ve”, es decir, porque los políticos no lo pueden presumir a la población.

Descartó que la cancelación del nuevo aeropuerto internacional en Texcoco vaya a mitigar la escasez de agua potable en la Ciudad de México.

Las planchas de concreto ya están; el daño al medio ambiente ya se consumó. Desmantelarlo costaría lo de otro nuevo aeropuerto. La defensa del antiguo lago de Texcoco en este momento es prácticamente inútil. El daño ya se hizo, remarcó.

Finalmente, se pronunció a favor de que la Ciudad de México cuente con un sistema de información hídrica oportuno y transparente, que permita saber cuáles son las reservas reales de agua potable, para cuánta población alcanzarán y cuánto tiempo durarán.

De manera paralela, subrayó, se deberá de trabajar en la mejora sustancial de la red de distribución, a fin de que la población reciba agua que de verdad sea potable y que se evite la pérdida del 40 por ciento en fugas subterráneas y domésticas.

El negocio del agua potable embotellada creció porque la gente no confía en el agua que le llega a sus casas, concluyó.