doctor no

Si por algo Pedro Sánchez se distinguió en la oposición al gobierno de Mariano Rajoy fue por su insistencia en aclararle, tanto en el Parlamento como fuera de él, que “No es no, Sr. Rajoy”, sobre todo en los plenos en los que se presentaron los presupuestos generales del Estado, aunque él no pudiera estar presente por no ser diputado; presupuestos que una vez alcanzado el poder con el apoyo de Podemos y todos los inconstitucionalistas, no tuvo inconveniente, mejor decir obligado, a admitirlos como propios, empujado por el PNV que había obtenido suculentas prebendas en su negociación, como siempre.

Cuando el Sr. Rajoy, aún hoy no entiendo muy bien el por qué realizaba las manifestaciones o declaraciones mediante plasma, unas pocas veces; Podemos, el semi extinto PCE y sobre todo el PS, con su Secretario General al frente, no se fatigaban en manifestar que ese era su comportamiento habitual para no dar contestación a preguntas que los periodistas pudieran hacerle si fuera en rueda de prensa, y por ende ante los españoles que le pedían explicaciones. Ignoro en que encuestas se basaba el Sr. Sánchez para asegurar que los españoles se las pedían.

No recuerdo a un presidente de un gobierno español, en la actual democracia, creo no equivocarme si digo del mundo, a parte de los insistentes bandazos en sus pretendidas decisiones, que en solo en cinco meses y medio de su toma de posesión, si bien ya los hizo a las tres y medio, se haya paseado tanto por diferentes países. Que recuerde ha recalado en Alemania, Portugal, Suecia, Chile, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Canadá y EEUU, además de Bruselas por motivos de gobierno en esta capital.

A Suecia se desplazó en apoyo, en un mitin, al candidato socialdemócrata Löfven, que no obstante siendo un acto de Partido se desplazó en avión oficial con séquito de funcionarios que cobran del presupuesto del Estado, siendo digno de estudio por si tuviera signos de malversación de caudales públicos, ya que se destinaron fondos y medios del Estado para los que no están  o no debieran estar destinados. Caso semejante fue su desplazamiento a Castellón acompañado de su esposa, en un avión Falcon 900B del Ejército del Aire, para asistir al concierto de rock de The Killer, intentando usar  la coartada de su entrevista de 45 minutos que mantuvo con el presidente de la Comunidad valenciana. Ante el alud de críticas que posteriormente le llovieron por doquier, no recuerdo si fue la ministra portavoz del gobierno o la vicepresidenta, la que alegó que tal acto estaba dentro de la agenda cultural del presidente; posteriormente, al no colar tampoco, manifestó que se desplazó en tal medio por motivos de seguridad, tomándonos como siempre por tontos a todos los ciudadanos. No fue menos bochornoso el uso del helicóptero oficial del mismo ejército para desplazarse con su esposa a la boda de un hermano de esta a un pequeño pueblo de La Rioja; para tal acontecimiento, la Delegación del gobierno de dicha Comunidad tuvo que disponer de medio centenar de agentes y vehículos de escolta, cuando gran parte de este dispositivo habría sido innecesario si el desplazamiento se hubiera realizado por carretera. Disculpa de la Moncloa: por motivos de seguridad.

No es la primera vez que altos cargos de gobiernos socialistas tomaron medios públicos de transporte para usos particulares. Así, en 1.988 el entonces vicepresidente del gobierno, Alfonso Guerra, viajó desde el Algarve, en Portugal, en un avión Nystére de la Fuerza aérea española, hasta Sevilla para evitar un atasco y llegar a tiempo a una corrida de toros en La Maestranza sevillana. Fue el primero, pero no el único; posteriormente el presidente Rodríguez Zapatero lo haría en los años 2.004 y 2.011 utilizando un avión Falcon 900 para protagonizar mítines del PS.  También se desplazaría a Londres con su esposa e hijas con el fin de hacer compras y turismo. Qué decir del ex ministro Carlos Solchaga, que viajó a Palma de Mallorca, ida y vuelta, con su esposa, sus dos hijos y su séquito en la compañía Transmediterránea, entonces pública, con todos los gastos pagados, por lo que para el argot de políticos y periodistas ha quedado la expresión “gratis total”, en referencia a la consideración que para dicha compañía mereció dicho viaje.

El Doctor No, por aquello del doctorado y su plagio de una parte de su tesis, así como el apoyode terceros en la otra parte, y el no por el No es No; después de lo que estaba cayendo en España, tanto como a él le afectaba y afecta personal y directamente, como a su ministra de Justicia, ya más que quemada, abrasada, y a su ministro de Ciencia, que no sabe muy bien en donde se ha metido o lo metieron, y que junto con la portavoz del gobierno, en un concurso de oratoria no darían la nota más baja, de forma indirecta; se planteó el viaje a los países mencionados, no creemos que por necesidades políticas o acuerdos bilaterales, que no se firmó alguno con los mismos, si no para su proyección internacional, teniendo en cuenta lo corta que será la legislatura, bien porque convoque elecciones anticipadas, que no se lo creen los socialistas a pesar del humo de los diez puntos de ventaja sobre el PP, bien porque corresponde celebrarlas en 2.020. Como escribió el diario El País, nada sospechoso de ser favorable a la derecha, “Para recuperar iniciativa y reforzar su imagen de líder progresista”, en referencia  a sus visitas a Canadá y EEUU. Yo me atrevo a decir que también para fugarse de la quema que dejaba atrás y darse publicidad con vistas a las próximas elecciones.

Por cierto, en la entrevista que tuvo en Canadá con su presidente Justin Trudeau, cuando este, demostrando casi nula idea de política internacional, al menos en cuanto a España se refiere, le felicitó personalmente, no sabemos muy bien si a modo de saludo o de elogio, por “su fuerte victoria” que le ha supuesto llegar a la presidencia del gobierno. Yo, como Martín Luther King, tuve un sueño, aunque él dijo tengo; si, tuve un sueño en el que el presidente de mi país, en un arranque de sinceridad y coraje, respondiera: No amigo Justin, no soy presidente gracias a una fuerte victoria. A dos elecciones generales a las que me he presentado, perdí de forma estrepitosa, obteniendo menos votos en la segunda que en la primera. Llegué a la presidencia del gobierno mediante una moción de censura al presidente Rajoy sin ser siquiera diputado, moción apoyada por los independentistas vascos y catalanes que quieren trocear España, lo que queda del Partido comunista, el Partido que apoya a las dictaduras de Venezuela e Irán, Podemos, y el Partido pro etarra Bildu. Esa es la pura realidad. Trudeau se quedó petrificado.

Fue simplemente un sueño, y los sueños sueños son.

Una vez en suelo hispano, Sánchez se encierra en la Moncloa y no da una rueda de prensa ni  da cuenta del resultado de sus viajes, dando así a entender que los mismos no fueron si no una excusa para ausentarse de las críticas por su tesis y casos de sus ministros, evitando así las preguntas molestas de la prensa. Fueron viajes de publicidad para mayor gloria del presidente. Tanto es así, que Pedro Sánchez se niega a comparecer en el Senado el día 23 de Octubre, a petición del PP, para hablar exclusivamente de su tesis doctoral, a pesar de que el día 20 de Septiembre aseguró que comparecería, si el PP lo deseaba. Palabra de Pedro Sánchez que tiene el crédito que se le quiera dar.

Finalizaré aquí por aquello del dicho del escritor del Siglo de Oro español, Baltasar Gracián: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”; pero yo más bien me quedaría con la segunda parte del dicho: “Y aún lo malo, si poco, no tan malo”; o menos malo, diría yo.