sociedad española

En uno de mis viajes de empresa a New York, como era mi costumbre cuando llegaba la mañana, salía a dar un paseo antes del desayuno por los alrededores del hotel con uno de mis compañeros, por cierto, estaba muy bien situado, concretamente en la Gran Manzana. Mi sorpresa fue que cuando al volver una de sus esquinas de aquella gran urbe, me encontré que no podía seguir mi camino, estaban realizando una película. Las esquinas estaban atiborradas de una gran influencia de público. En una de aquellas esquinas había guardias con escopetas en sus manos de gran calibre, las bocinas de las patrulleras se oían a lo lejos y enfrente de un simulado hotel a unos metros de distancia estaba pertrechados unos quince guardias aguardando que saliera alguien—a mí, al parecer, eso fue lo que me parecía—de aquél hotel. La peli seguía su rumbo, Así es que me encaminé a mi hotel donde me esperaba un desayuno de trabajo.

Hace unos días estuve en Barcelona para ver  a unos compañeros y amigos, cuál fue mi sorpresa cuando íbamos caminando con mis queridos amigos de antaño por una de aquellas calles en donde  se sentía un bullicio enorme, una algarabía  con voces pocos legibles, cuando al volver una de aquellas esquinas, vimos personas  con palos, las caras tapadas y los guardias con las porras en sus manos levantadas hacía unos mozalbetes tirando vallas y guerreando con aquellos uniformes que representaban al Gobierno para defendernos de aquellos bárbaros que querían imponer su voluntad contra todo y por todo. Mi compañero y yo, nos vimos acordándonos, al ver aquella batalla de aquellos días en la Gran Manzana de New York.

Nuestra sociedad, la española está en rebajas y sucia de pensamiento, la ley del más fuerte quiere imponerse a costa de todo, dejando a la gente de bien con un miedo enorme. Los furgones de la policía con las bocinas a tope, la gente corriendo a un lado y hacía otro. La sociedad española está en rebajas. Aquí ya no vale el Estado Judicial que un estado democrático debe tener. Esto es una jungla que está de capa caída. Aquí ya no vale la presencia de un mandato judicial para detener a una persona. Los partidos, esos que se dicen democráticos se dan porrazos dialécticos unos contra otros. Mi amigo al ver estas batallas cámpales en Barcelona me decía: Algo está pasando en la justicia que está dormida, silenciada y anestesiada. ¿Qué pueden hacer la ley sino no tienen demandas de los políticos?

Este compañero estaba encolerizado con una rabia que se le salía de los ojos, seguía diciendo” nuestros políticos están locos, se han metido en un lodazal sin saber salir de ellos. Como sabe que me gustan muchos las frases hechas me dio en la clave de todo esto: “quien no quiere pensar es un fanático, quien no quiere pensar es un idiota, quien no osa pensar es un cobarde.” La película de New York era ciencia ficción, la peli de Barcelona es la pura realidad.