Etarras

Un hombre valiente

Luis Olarra (1926-1994) fue un empresario vasco, dueño de Aceros Olarra y militante de Alianza Popular. En los años en los que más aterrorizados estaban en Vascongadas las posibles víctimas de ETA, entre ellos los empresarios, Olarra, saltó a la palestra de los medios informativos con una severa advertencia a los etarras.

Luis Olarra

Fue en el programa La Clave, el mítico programa de TVE dirigido por José Luis Balbín, y en el que también participaban el ministro del Interior, Rosón, y los líderes del PCE, Carrillo, AP, Fraga, PSOE, Guerra y PNV, Arzallus, donde hizo unas impactantes declaraciones que se convirtieron en una advertencia a ETA en toda regla:

No coincido con mis compañeros, en el País Vasco nos conocemos todos, donde nos reunimos con nuestra tertulia, donde tomamos el aperitivo o la comida, donde jugamos la partida. Por eso he enviado al presidente de Batasuna-ETA, Jon Idigoras, una lista de posibles víctimas de su partido si ETA atenta contra alguno de mis trabajadores y familiares. También le he enviado copia del depósito bancario de 300 millones de pesetas que garantizan las acciones por profesionales residentes en Marsella

Las consecuencias

En realidad lo que hizo Olarra en aquel momento fue plantar cara a ETA y utilizar sus mismas armas para protegerse él mismo, a su familia y a sus empleados. La advertencia fue tan eficaz que ETA no atentó contra Olarra, su familia o sus empleados jamás.

Es más, cada vez que tenía oportunidad de hacerlo volvía a reafirmarse en sus advertencias a los terroristas, tal y como hizo en el diario El País en 1984 afirmando: “Si se produce algún atentado contra mi persona o mi familia, van a ir otros muchos detrás“.

Aparte de proteger a los suyos, lo que consiguió Olarra con esta medida fue demostrar que la banda terrorista ETA estaba compuesta por cobardes que no se atrevían a actuar nunca contra quien les plantaba cara. El miedo que les producía las consecuencias de hacer daño a Olarra o a su familia fue mayor que sus ganas de matarle.

En 1994, Olarra fallecía en Houston a causa de una grave enfermedad. Pero falleció de forma natural y no a manos de los asesinos etarras.