lencería

Se ha conocido estos días que la fugaz ministra de Sanidad, Carmen Montón, durante su etapa como consejera de esa misma cartera en la Comunidad Autónoma Valenciana pasó facturas cuanto menos curiosas. Concretamente la exconsejera cargó gastos por conceptos como huevos camperos, una hamburguesa, 21 libretas de la marca Moleskine, tarros antimosquitos, dos tostadas, y lo que más llama la atención, gastos de 94,69 € de lencería.

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Una información que he leído en el diario El Mundo y que, sencillamente, me ha indignado. Sí, porque esta señora, la tal Carmen Montón, fue la que dijo en la comparecencia en la que anunció su dimisión como ministra de Sanidad que todos no somos iguales. ¡Y tanto que no! Con estos gastos queda clarísimo que todos no somos iguales.

Y es que esta señora es tan miserable que tiene la cara dura de pasar la nota de gastos por ¡dos tostadas! Y casi nadie dice nada, es una noticia que ha pasado desapercibida, de la que no se habla…

Y no quiero ni pensar si estos gastos los hubiera pasado un cargo del Partido Popular. La izquierda mediática habría hecho de esto un caso sumarísimo, exigiendo la hoguera y tratando el asunto en tertulias interminables. Pero no, como esto lo ha hecho una socialista, un cargo del PSOE, se callan, se callan y no dicen nada, ni la menor crítica. Algo triste y vergonzoso.

Y a saber cuantos gastos más. A saber qué se habrán comprado en la administración valenciana a cargo del contribuyente, porque la Sra. Montón vestirá una lencería muy fina, una lencería que pagas tú.