Abuelo Pablo Iglesias biografía
El abuelo de Pablo Iglesias

La hipocresía que domina en la izquierda

Nunca he sido de izquierdas, ni cuando era joven ni ahora que soy más mayor, que estoy ya en algo más de lo que sería la mediana edad. La hipocresía que domina en los discursos de la gente de izquierdas, su demagogia, sus falsedades y sus mentiras nunca me han gustado y a mi nunca me han representado.

Hoy recordaba el artículo que Hermann Tertsch publicaba en el diario ABC sobre el abuelo de Pablo Iglesias titulado “El abuelo de Pablo” por el que Pablo Iglesias le demandó y por el que el periodista fue condenado a indemnizar a Pablo Iglesias con 12.000 euros, aunque dicha sentencia esté recurrida.

No voy a entrar en lo que era el abuelo de Pablo Iglesias, he leído sobre él y estoy completamente de acuerdo con la opinión de Tertsch. Pero sí voy a hacerlo sobre otra faceta del abuelo de Pablo Iglesias. Manuel Iglesias Ramírez, además de todo lo que sobre él escribió Tetrtsch, fue autor de varios libros y escribió poesía.

En una biografía suya, Manuel Iglesias dejó escritas dos frases que, o su nieto no entiendo o no sabe cómo aplicarlas en su vida. En una de ellas, Iglesias Ramírez decía lo siguiente: “Ahora, se me nubla la vista cuando veo a tantos jóvenes y no jóvenes, arrogantes y en posesión de la verdad –«su verdad»– de ambiciones personales”. Y añadía poco después refiriéndose al mito de Eróstato: “En este momento de España, los advenedizos matan a su madre para salir en los periódicos y ser jefecillos de facciones. Hay mucho impudor y desvergüenza”.

El mito de Eróstato

Eróstato era un pastor de Éfeso que, debido a que era un mediocre para las letras, para el arte o para las ciencias y que, además, no era hijo ni siquiera ilegítimo de ningún Dios, decidió quemar el templo Artemisa para, de esa forma, lograr pasar a la eternidad. Esto le costó ser torturado y ejecutado por el rey Persa, Artajerjes, quien prohibió que se divulgara el nombre de Eróstato y lo que había hecho.

Esto es, Eróstato buscaba su minuto de gloria fuera como fuera y para conseguirlo hacía lo que hiciera falta, incluso incendiar un templo que era una de las siete maravillas de la antigüedad. Ese es el Pablo Iglesias que ahora sufrimos y cuya trayectoria describiría a la perfección su propio abuelo en esas dos frases.

Porque, efectivamente, esté mediocre hará lo que haga falta con tal de pasar a la eternidad. Con tal de que se hable de él. Pero también es un arrogante joven, o ya no tan joven, que se cree en posesión de la verdad, su verdad, de ambiciones personales. Aunque dudo mucho que, conociendo también su trayectoria, al abuelo de Pablo Iglesias se le nublara la vista viendo el comportamiento de su nieto. Sería el de otros, claro. Me temo que de tal palo tal astilla.

La hipocresía y la demagogia dominante en la izquierda en general, y en los Iglesias en particular, parece que no vienen de hoy y que es algo hereditario. El abuelo escribía esas frases que describen a la perfección a alguien bastante cercano, a su propio nieto. Iglesias nieto escribía hace un tiempo un artículo en el diario “Público” titulado “En memoria de mi abuelo: Siempre España”. En ese artículo era el propio nieto quien recordaba algunos escritos de su abuelo. Entre otros los que contenían estas dos “perlas”.

Me imagino que él no se verá representado por esas frases. Cómo no, cualquiera menos él. Grandísimo hipócrita.