Jorge Javier Vázquez justifica y relativiza acoso GH VIP
Jorge Javier Vázquez, Miriam Saavedra y Mónica Hoyos

Como la vida misma

Con el punto de frialdad que tiene que haber cuando se habla de un programa como “Gran Hermano”, llama la atención lo que está sucediendo este año porque es el fiel reflejo de lo que está ocurriendo en la sociedad actual.

Pongámonos en antecedentes, una persona entra en último lugar a un grupo de personas, en teoría ya amigos. Esta persona cae mal a uno de los integrantes de ese grupo y, ni corta ni perezosa, pretende que poner en contra a esa grupo contra esa persona que le cae tan mal. En ese momento es en el que aparecen los problemas.

¿Por qué me ha de caer mal a mi una persona que cae mal a otra por muy amiga mía que sea? Y esto, que es algo que no debería suceder, sucede. Entonces, todo el grupo decide ponerse en contra de esa persona y poner en práctica contra ella un auténtico acoso, ya sea por acción o por omisión. Se revela una increíble falta de personalidad y una indecente cobardía.

Esto, que es algo que cuando se ve desde fuera produce vergüenza ajena e irritación, suce continuamente en nuestra sociedad. En el ámbito laboral, en el meramente personal, en el político (y últimamente de una forma terrible) y en el ámbito escolar. Y sí, Gran Hermano puede ser un programa todo lo frívolo que se quiera, pero tiene momentos de asquerosa y cruda realidad como este.

El comentario de Jorge Javier Vázquez

Pero ese acoso es mucho más terrible si tenemos en cuenta que el propio presentador participa de él. Y participar no significa formar parte del grupo de acosadores, alguien participa cuando lo justifica. Estas son las palabras que ha utilizado el presentador para justificar ese acoso:

A ver, se están diciendo, cuando he hablado con Miriam y le he dicho que también tiene que reflexionar, se están empleando unos términos muy duros para hablar de la situación que está viviendo dentro de la casa Miriam Saavedra y me parece que esos medios ofenden seriamente a las personas que están padeciendo lo que se está diciendo que Miriam está sufriendo dentro de la casa. Creo sinceramente que me gusta participar en un programa como Gran Hermano, que lo ve tantísima gente, que es polémico, que es controvertido, pero también tenemos que tener nuestro punto de frialdad para analizar la situación. Creo, es mi opinión, cuidado.

Palabra de Dios. Porque eso es lo que se ha creído Vázquez últimamente, un semi-Dios. Pero él, en su absoluta perfección, no se da cuenta, o no quiere darse cuenta, de que hace lo mismo que critica cuando frivoliza con el feminismo y con su condición sexual. Y tampoco se da cuenta que lo que está haciendo en este caso es decantarse y participar en el acoso al justificar la actitud de una mayoría.

Existe un grave error en esta sociedad que es considerar que lo que piense o haga la mayoría es bueno. Actitudes, comportamientos, faltas de educación y de respeto son muchas veces justificadas porque lo hace una mayoría. Y lo peor, el gregarismo de mucha gente solo porque opine de una forma u otra alguien a quien quiere o simplemente admira.

En el plano político, algo así lo vemos todos los días. Tal o cual líder político ataca a una persona o a un colectivo, o utiliza unos términos determinados y la gente repite, obedece y actúa como ese líder ordena. Cuñados, fascistas, casta, ¿a que saben de quién estamos hablando? ¿Y después qué hacen para justificar ese comportamiento y actitud? Nosotros somos más y tenemos razón, somos una mayoría.

Suma y sigue. Sí, repito, Gran Hermano es un programa frívolo que nadie ve pero que después consigue unos grandes niveles de audiencia. Que lo vea quien quiera, como no podía ser de otra forma, que disfrute, que se entretenga, pero que después sea capaz de discernir que, en muchas ocasiones, ese programa es el reflejo de una sociedad completamente empobrecida y sin valores.