Hoy traemos una nueva anécdota taurina a El Diestro y ¡Olé!, una anécdota que hemos titulado “esto del toreo no es más que un infundio” y que protagoniza el Califa Lagartijo en una corrida celebrada en San Sebastián. Dice así esta anécdota:
<<- ¡Mal, muy mal, maestro!- le gritaba un aficionado a «Lagartijo», en San Sebastián, después de una mala faena.

Lo oyó Rafael cuando dolaba estoque y muleta, y encarándose con él, le dijo en voz alta:

-Mirusté, esto del toreo es un infundio, y los toreros sernos como los cazos de una noria, que unas veces vamos p’abajo y otras p-‘arriba. ¡Quién sabe si entodavía esta tarde me tendrá osté que tocar las palmas!

En efecto, al otro toro que le correspondía lo toreó y mató admirablemente, y no hay que decir la ovación que escuchó.

El que antes le chillara, poseído ahora del mayor entusiasmo, le tiró el sombrero, y Rafael, al devolvérselo, le dijo:

– ¿Lo ve osté, hombre? ¡Si todo esto del toreo no es más que un infundio!>>.