guardia civil

Recuerdo a la Guardia Civil un día por el camino a la huerta que tenían mis abuelos en el llamado Camino de Carbonell, a la altura de López García de Córdoba; recuerdo que aquella tarde estaba atardeciendo, el cielo ennegrecido presagiaba lluvia. A pesar de que vivíamos cerca de la huerta, mis padres no me dejaban ir a ver los abuelos y de camino comer algunos higos de las higueras de la huerta, que por cierto allí empecé a deleitar este mangar, los cuales, a estas alturas de mi vida, no he dejado de paladearlos. Un poco antes de llegar al cercado de mis abuelos, vi por primera vez a dos de aquellas parejas envueltas en sus capas que le llegaban al suelo patrullando el camino. Al llegar a mi altura, puesto que íbamos en recorrido contrario, se me acercaron y uno de ellos me dijo: ¿Niño a dónde vas por aquí con el tiempo que hace? Voy a casa de mis abuelos, a la huerta de Rafael. Empezó a llover, diluviaba de lo lindo. Uno de ellos me metió debajo de su ancha capa y reculando hacía atrás para llevarme a la parcela de mis abuelos. Aquel encuentro lo recuerdo casi siempre que me meto un higo en la boca. Desde aquel día y conforme me iba siendo mayor, comprendí que la GC es la que está más cerca del ciudadano. El Duque de Ahumada cuando les dio este peculiar uniforme con esa capa quiso darle un aspecto que fuese “severo, elegante y a la vez vistoso” dándole una imagen que a la vez de infundir respeto fuese irreconocible, donde el tricornio—su sombrero—era distinto a las otras fuerzas armadas que existen en España.

En círculos ceutíes se está oyendo estos días que mil agentes de la Guardia Civil irán a las fronteras de Ceuta y Melilla.  Es lo que se oye entre bambalinas. De ser verdad es una noticia muy importante para los habitantes de Ceuta y Melilla e incluso para el resto de España.  El número 2 del Ministerio de Interior, Ana Botella, pide prudencia e insiste en que se busca una solución global para la frontera, con retirada de concertinas, pero con otros medios eficaces, según dice el faro de Ceuta. Aunque a decir verdad la propia Secretaria de Estado, al parecer ha sido sorprendida por esta noticia.

El día 20 de abril de este mismo año escribía en este mismo periódico: Padeciendo todo tipo de rencores y aborrecimiento que cada día se llevan en sus rostros estos valerosos hombres en la defensa de España y de sus compatriotas españoles. Nadie sabe lo que lleva padeciendo el cuerpo de la guardia civil, nadie sabe los vejámenes y afrentas que están pasando sus esposas, novias e inclusive hijos en el batallar cotidiano del día a día. Nadie sabe —ni tiene remota idea— las amarguras y sufrimientos, incluso psicológicos que padecen estos defensores y defensoras de la Patria” si es verdad, esto de los mil Guardias Civiles para Ceuta y Melilla me alegro una enormidad y si no es así, al menos pudiera haber un rayo de esperanza que sea verdad. Desde esta tribuna les doy un grito a la benemérita. La Guardia Civil: el honor es mi divisa.