sánchez

Cual patio de colegio y con el lenguaje propio de críos, ayer Sánchez se rebotó y le dijo a Casado, compañero de patio, que ya no le hablaría más. No hace mucho que similar bisoño comportamiento, en aquel caso como amenaza, se produjo con Albert Rivera por meter el dedo en la llaga de la tesis del doctorado Sánchez; entonces fue el “os vais a enterar”, mientras que hoy, con Casado, ha sido “usted y yo no tenemos nada más que hablar”. Esto no se quedó en riña infantil, sino que más tarde la propia Moncloa, la ‘corte’ de Sánchez, corroboraba la pataleta elevándola casi cuestión de Estado con un teórico comunicado, que no hay quien encuentre en internet pero que citan muchos medios, diciendo: “Sobre lo dicho hoy por el presidente del Gobierno desde la tribuna del Congreso, las relaciones con el presidente del PP, Pablo Casado, están rotas. Consideramos que ha perdido el respeto institucional”.

La cuestión ‘de forma’, el ruido para distraernos, está en toda la prensa, Casado acuso al Presidente de ser “partícipe y responsable del golpe de Estado que se está perpetrando en España”; la cuestión de ‘fondo’, el gesto para que los independentistas le voten los presupuestos, pasó algo más desapercibida aunque se dio en el mismo pleno, cuando Sánchez sin rubor recordó que ya “En 1994, el señor Trillo, diputado del PP, decía que la rebelión se tiene que dar por militares o por civiles armados a la orden de militares”, abundando en otras palabras anteriores suyas donde decía que “Es evidente que el delito de rebelión tal y como está tipificado no corresponde al tipo de rebelión que se ha sufrido en los últimos meses”. Que mal huele esto si recordamos el mensaje reciente Junqueras hacia el ejecutivo diciendo “El Gobierno sabe qué tiene que hacer».

No entiendo nada.  ¿No es colaborar con el independentismo ceder ante sus actuaciones y algunas de sus exigencias? ¿Alguien me lo explica?

 

@jmfrancas

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