Bochornoso comentario de Gabriel rufián a periodistas
Gabriel Rufián en la comisión de investigación

Los matones

Todos sabemos que una de las armas con las que cuentan los matones y los acosadores es con el miedo y la prudencia de sus víctimas. Esto es algo a lo que está demasiado acostumbrado un matón como Gabriel Rufián quien está convencido que sus bravuconadas nunca tendrán una respuesta similar.

El niño acosado en el colegio saldrá de ese acoso el día que sea capaz de enfrentarse él mismo al acosador y plantarle cara. Cuando en el día de ayer, Rufián recibió como respuesta a su nueva y penúltima chulería matona el famoso “no me guiñes el ojo, imbécil”, se encontró con la horma de su zapato, con alguien que no se calló ante sus gansadas chulescas de chulo de piscinas.

A pesar de que su semblante quisiera aparentar seguir siendo el “perdonavidas” de siempre, el guantazo que le pegó la diputada del PP le dejó noqueado, lo mismo que le ocurre al acosador cuando su acosado le planta cara.

El comentario ante los periodistas

Pero en ese cerebro, sin hueco para las ideas o el raciocinio, tampoco hay huevo para la humildad y la rectificación, nadie espera que este fulano pida disculpas. Ante las preguntas de los periodistas sobre si guiñó el ojo a la diputada del PP, Rufián hizo un comentario miserable, no porque se tratara de una mujer o un hombre, porque demuestra no tener el más mínimo respeto por nadie.

La periodista de El Español, Ana I. Gracia, relató a través de su cuenta de Twitter el comentario de este macarra: “Gabriel Rufián dice a las periodistas que le preguntamos si guiñó el ojo a Beatriz Escudero si estamos “organizadas e iréis juntas al 8 de marzo”. Es bochornoso que esto suceda en el Parlamento“.


¿Se puede ser más lerdo y maleducado? ¿Se puede ser más gañán y más chulo? No es cuestión de machismos y de feminismos, no seré yo quien utilice esos términos para una simple cuestión de educación y de saber estar. Este es el recurso del inútil, del lerdo, del falto y de un tipo que no tiene argumento alguno. El del tonto que coge la linde y que sigue y sigue, aunque la linde se haya acabado.

Parlamentarios del siglo XXI. Bocachanclas con eslóganes, sin ideas y, sobre todo, sin ningún tipo de vergüenza.