comunistas

Así está España, esto es lo que nos ha traído el gobierno Frankenstein de Pedro Sánchez; estas son las consecuencias de aliarse con comunistas, separatistas y filoterroristas y demás enemigos de España, que al final ellos son los que acaban mandando en la Nación.

Y es que si hace seis meses nos hubieran dicho a cualquiera de nosotros que el Gobierno de España iba a estar en manos de esta gentuza no nos lo habríamos creído, pero claro, poniéndose a tiro del ambicioso de Pedro Sánchez (y su señora esposa) todo era posible. Y ahora estamos sufriendo las cosencuencias.

Podemos ya tiene la televisión pública en sus manos, ya la controla. Ese era el gran anhelo de Pablo Iglesias y se lo ha regalado Pedro Sánchez.

Y ahora los separatistas vascos y catalanes pasarán su factura. Con los políticos presos ya trasladados a carceles catalanas, en las que la Generalidad tiene competencias y les da a estos presos tratos similares a los que recibía el narcotraficante Pablo Escobar en ‘La Catedral’, ahora toca ir más allá. (Escandaloso tuit de Pablo Iglesias en el que anuncia su pretensión de que los golpistas queden impunes).

Y en eso está Pablo Iglesias, por lo que mañana el secretario general de Podemos, se reúne con el líder de ‘Esquerra Republicana de Catalunya’, Oriol Junqueras, en la prisión en la que este está preso. Y lo hace para negociar el apoyo de los separatistas a los presupuestos generales del Estado, algo inaudito en cualquier democracia consolidada, de nuestro entorno.

España con este gobierno Frankenstein está perdiendo en calidad democrática, es la consecuencia de que el ejecutivo dependa de los que quieren acabar con este país y el régimen del 78. En eso están, sus objetivos son mucho más ambiciosos y pasan por romper España y la Constitución, llegar a acuerdos con Cataluña y Vascongadas a acabar también con la monarquía. Esos son sus grandes objetivos, lo de los presupuestos es un peldaño más, pero no pararán ahí. Ni mucho menos.

Mientras tanto España seguirá controlada por comunidas y separatistas, desde la cárcel.