Inacio Camacho el sanchismo depende de un grupo de energúmenos
Ignacio Camacho, Pedro Sánchez, Puigdemont y Torra

Las violentas imágenes que hemos visto esta semana en Cataluña

Por mucho que el separatismo lo intente ya no puede engañar a nadie, ni siquiera a sus más acérrimos defensores. Las imágenes que todos hemos podido ver esta semana en las celebraciones del aniversario del golpe del 1 de octubre son más que elocuentes. Asaltos al parlamento, a las instituciones, enfrentamientos con la policía, ataques a los no independentistas y a periodistas…ese cuento ya no cuela.

La columna de Ignacio Camacho que hoy publica el diario ABC es más que gráfica y elocuente. Nos encontramos ante un gobierno que por necesidad propia cede ante los violentos y chantajistas separatistas. Nos encontramos con un presidente que ha entregado la cuchara a un tipo al que Camacho define acertadamente en su artículo como “fanático iluminado, títere de un prófugo y cabecilla de facto de unos comités de acción violenta”.

Esta es la realidad y no hay otra. La debilidad parlamentaria de Sánchez es tan sumamente grande que no solo depende de otros partidos de izquierda, depende de estos chalados. Incluso los serviles y pelotas ministros llegaron a minimizar la violencia que todos hemos podido ver y le han restado importancia a algo que nadie puede negar a no ser que sea tan sumamente sectario que vea lo que otros le digan que tiene que ver.

O Sánchez convoca elecciones o esto acabará mal

Y con todo esto no cabe más que una pregunta: ¿Qué es lo que tiene que ocurrir para que Sánchez convoque elecciones? Porque ahora nos encontramos en un callejón sin salida. Un callejón al que Sánchez nos ha llevado solo por el interés propio, para su propio beneficio y para que nadie le mueva de su sillón.

Son demasiados ya los problemas que esta presidencia está generando y en demasiado poco tiempo. Es completamente inviable un gobierno como el suyo. Un gobierno que depende completamente de los enemigos de la nación que el pretende gobernar. Si el presidente de la tesis y de los ministros tocados por innumerables escándalos no convoca elecciones ya, no lo hará nunca.

Acabará demostrando lo que todos llevamos viendo desde el primer día: no es más que un ególatra y un narcisista con ansias de poder. Capaz de pasar por encima de quien sea por conseguir sus objetivos. Un auténtico egoísta, un déspota descarado.

Enlace directo al artículo de Ignacio Camacho: “La llave intocable”.