calle

El título con el que comienzo a escribir, aunque es una afirmación optimista, no deja de tener un fondo verdadero. Sin embargo, no tiene nada que ver con la realidad que sucede en Cataluña en estos tristes momentos. Lo que ocurrió ayer, deja al descubierto tantas carencias de honradez política, decencia, determinación y voluntad de resolver, que parece la antesala de lo sucedido hace 84 años; número éste, que curiosamente coincide con los diputados que tiene el PSOE en el Congreso. Como iba diciendo, lo de ayer en aquella región española, ha rebasado todos los límites y disparado todas las alarmas.

El Gobierno que preside el cateto, plagiador y perdedor de todas las elecciones, no ha podido estar más cobarde en sus manifestaciones y en la respuesta ante tanto desorden; el inútil Ávalos, con el “desparpajo” que tiene, ha dicho que lo ocurrido en Cataluña ¡¡¡es asumible!!! En cualquier país, excepto en Venezuela, este tío estaría ya gozando de unas eternas vacaciones.

Torra (que no olvidemos es el representante del Estado en esa Comunidad Autónoma) estimuló a los golpistas de la CDR instándoles a que apretaran en sus fechorías. ¿Por qué no está detenido? ¿Para cuándo la disolución de los Mozos de Escuadra y su integración en la Policía Nacional? ¿A qué se espera para poner en marcha, además del artículo 155 de la Constitución, el artículo 8 apartado 1, y se envían a nuestras fuerzas armadas para contrarrestar el vandalismo que impera en la región? Porque la calle ¡nunca! debe ser de ellos.

La calle debe ser -únicamente- de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, durante todo el tiempo que sea necesario, hasta que aquella región española haya erradicado el vandalismo.