ministra

En la vida hay muchos quijotes y más sanchos, menos mal, sino estaríamos todos aquijotados. Que con el gobierno sanchistas estamos día sí y día también con decisiones quijotescas, la mente desquiciada viendo enemigos en las aspas de los molinos de viento, que al decir zapateril es el dueño y creador del mundo, peor quijote no se puede ser.

Pues bien, la Ministra Delgado representa ahora la quijotesca femenina. Es una persona que admira al ex juez, durante unos años, Garzón, otro quijote que quería juzgar al General Pinochet chileno por dictador y también a Franco por dictador, qepd y que está prescrito.

Hay un refrán que dice: “a quién mal árbol se arrima mala sombra le cobija”. Lo que le pasa a Delgado, la pobre, en la primera vez que habla dice una quijotada zapateril como la de que España es “nación de naciones”, y ella dice que “la justicia belga puede juzgar al Magistrado español Llarena y que se lo pague de su bolsillo”, estas palabras le da dolores de cabeza al impostor presidente de gobierno, porque él sin saberlo le hacen ver que es antidemocrático, por lo de separación de poderes, le hace retirar la palabra a la ministra.

Hay que ver la imagen de la Lola de contrariada y tristeza de dolor, en absoluta depresión. Es una mujer de 55 años, se entiende ya madurita, recuerdo que cuando fue nombrada ministra de justicia de España parecía que se iba a comer el mundo, pero al contradecirle en su quijotismo de su aspiración a la justicia universal. Se ha venido abajo.

Ella, Fiscal, se cree estar por encima del Derecho y dictamina como juez a lo Garzón qué jueces y de qué país, si belga, alemán, sueco…, deben juzgar al juez Llarena imputados con falsedad por los golpistas de Estado catalanes amarillistas: Puigdemont, Ponsatí y Puig, color que en Europa se identifica con “cobardía”, como son estos  huidos de la justicia española; y el no pago de la defensa por Estado español. Y les quita a la justicia española, el tercer poder independiente del estado democrático, su poder, porque lo dice la quijote de la ministra. ¡¡¡Pobre mujer y fiscal!!! Con delirios de grandeza universal y si no se nos deprime en su sillón del Congreso cómo hemos vistos en imágenes de prensa.

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