ministra

Como en España vivimos unos inquietantes momentos de incertidumbres y rectificaciones continuas, que, en algunos casos, ponen los pelos de punta, y que termina afectando a todos, me da el impulso de, cuando aún no he pergeñado tres líneas, rectificar el título y cambiar calva por la palabra huera. No me importaría, porque ¡ya ven! el perdedor de todas las elecciones (con doctorado de la Señorita Pepis) lleva un ritmo vertiginoso yendo de rectificación en rectificación a velocidades supersónicas y, hasta ahora, no pasa nada.

Pero, voy con la ministra y doctora, de cuyo doctorado he oído ciertos rumores que invitan a procurar su lectura. En cuanto al título, he decidido dejarlo tal como está, para evitar rectificaciones. No obstante, debo aclarar que, el físico de la ministra no denota cabellera decadente; es más, creo que la tiene abundante. Lo de calva tiene otro significado. Y me he alegrado de dejar el título intacto porque, además, llamarla huera sería llamarla vacía y con ello, faltaría a la verdad, cuestión en la que no quiero incurrir.

Ante tanto dilema, no he sido capaz de encontrar el adjetivo que mejor le podría cuadrar ante la última necedad que ha parido: “Las derechas son todos aquellos que no aceptan el dictado, evasivo y obsesivo del Gobierno” ¡¡Toma castaña!!  Así es que antes de adjetivarla con un término que pudiera herirla, solo se me ocurre decirle, con todo el respeto que me merecen las personas: usted señora ministra aceptará de buen grado el “dictado evasivo y obsesivo del gobierno” (faltaría más) pero me parece que está bastante “despistada”.

Y, además, como dice usted que “el dinero público no es de “nadie”, (¿Será de Nadia Calviño, su colega de Hacienda?) le digo sin acritud: Señora Calva, no es usted la persona adecuada para estar en un gobierno. ¡¡Retírese, y viviremos todos menos alterados!!