Isabel Pantoja Sálvame
Carlota Corredera durante el programa (Twitter)

Todos son culpables pero todo tiene un límite

Es justo reconocer que de lo que está pasando Isabel Pantoja con la prensa rosa ha sido tan culpable ella como esa prensa. Ella se ha dejado querer, ha vendido su vida y se ha beneficiado de ello. La prensa, por otro lado, ha rentabilizado a base de bien esas intervenciones al ser Pantoja una persona tan mediática y que ha tenido, además, una vida tan sumamente ajetreada.

Pero cuando pasan los años, cuando te das cuenta de los errores cometidos a lo largo de tu vida y, sobre todo, cuando ves que esos actos han perjudicado a tus hijos, llega el sufrimiento y el arrepentimiento. Eso es lo que le está ocurriendo ahora a Isabel Pantoja, su sobreexposición mediática la ha perjudicada ella y sobre todo a sus hijos.

Pero todos tenemos derecho a rectificar, todos tenemos derecho a decir basta, sobre todo cuando ves que la perjudicada es tu propia hija. Que la hija de Isabel Pantoja no lleva una buena vida es algo que vemos todos, también su madre. Pero es que esa es la diferencia, ella es su madre y se ha dado cuenta de que su hija puede acabar mal.

En el programa Sálvame

En el día de ayer, el programa “Sálvame” recibió una llamada sorprendente, la de Isabel Pantoja. En esa llamada, Pantoja lloraba, pedía que se respetara a su hija, se quejaba de sus malas compañías y su mala vida, se arrepentía de muchas cosas y lo hacía en público, sin dinero de por medio. El programa se frotaba las manos. Todos iban a hablar de ello, todos lo estamos haciendo.

Pero la pregunta aquí es dónde están los límites y el por qué una persona como Pantoja no puede rectificar y pedir que se acabe ya con todo y que se respete su sufrimiento como madre. Ahora dice sentirse más tranquila porque su hija está en Gran Hermano y “por lo menos sabe dónde está”. Pantoja, su hija y su hijo son juguetes rotos, con muchos ceros en su cuenta corriente, pero rotos al fin y al cabo.

Cuando se rentabiliza una vida como ellos han hecho, tienen su gran parte de culpa. Pero los buitres que se creen con todos los derechos del mundo a saberlo todo y que solo lo justifican porque los Pantoja se han beneficiado de ello son aves carroñeras, buitres que despedazan. Nadie ni nada le puede quitar a nadie su derecho a rectificar. Nadie debe olvidarse que, aunque muy famosa, es también persona, madre, hija o abuela.

La sociedad de hoy en día

Y todo esto puede trasladarse a la sociedad de hoy en día. El fin justifica los medios. Se vive en el relativismo absoluto y todo sirve como justificación para hacer dinero, es más, el dinero lo justifica todo. Isabel Pantoja y su familia no han sido nunca santos de mi devoción, pero tienen sus derechos como cualquier persona.

En un país en el que hasta un acto terrorista se justifica si el asesino cumple una serie de años de cárcel, parece que una persona famosa, como Pantoja, no tiene derecho a pedir que se le respete. Es cierto que su hija se está forrando por ser hija de quien es, es cierto que ella y gran parte de su familia han hecho lo mismo. Pero no es menos cierto que cuando una madre sufre por su hija y ve que no va por buen camino hace lo que haga falta por protegerla.

Pasarán los años y veremos las consecuencias si esto no cambia. ¿Cuántos juguetes rotos habrá de estos por el mundo de los que ya no sabemos nada porque han perdido el altavoz que antes tenían? ¿Culpa de ellos? Sí, pero también de quien les sacó el jugo hasta exprimirlos, hasta dejarlos sin una gota. Esta es la consecuencia del dinero fácil, del vivir lo mejor posible haciendo lo mínimo necesario o nada. Esa es la auténtica y venerada religión de la sociedad actual.

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