Revisando literatura taurina me he topado con una anécdota contada por el semanario El Ruedo, en su número 559 del mes de marzo de 1955. Una anécdota protagonizada por el Califa del toreo cordobés, Lagartijo, que hemos titulado “así sentenciaba Lagartijo” y que es contada así por El Ruedo:
<<Rafael Molina, «Lagartijo», el Grande, siempre sentencioso dentro de su rudeza habitual, tenía

conclusiones verdaderamente interesantes. He aquí tres de ellas:

– «Er» torero que cuando «emprensipia» a torear no se come los toros, acaba por que los toros se lo comen a él.

– Cuando se «arretire» «Frascuelo», «er» dinero que «haiga ganao» será «er» dinero que mejor «haiga ganao dengún» torero.

– «Pa» ser estatua es «menesté» primero ser «porvo». De «moo» y manera que «er» que no se «jase porvo» con los toros, no «pue» ser estatua, u «séase», figura>>.

No sé si el maestro Rafael Molina, Lagartijo, tenía ese acento y se expresaba de esa manera, pero lo que sí sé es que esas frases son de una persona inteligente, como lo era este gran torero. Y es que así sentenciaba Lagartijo.