Hoy os traemos otra anécdota taurina, ocurrida con ocasión de la inauguración de la plaza de toros de la localidad albaceteña de Almansa. Y es que seguramente es la única vez en la historia del toreo en la que el paseíllo se ha realizado tras la muerte del primer toro de la tarde. A continuación os contamos porqué:
Y es que, según cuentan las crónicas, se anunciaron dos corridas para los días 31 de agosto y 1 de septiembre del año 1899, con toros de don Damián Flores y de don Juan del Amo, respectivamente, y alternaron en ambas Miguel Báez y Quintero, «Litri», y Domingo del Campo, «Dominguín».

El ganado de Flores, el de la primera tarde, el día de la inauguración de la plaza de toros, estuvo de manifiesto dos días en el redondel, pues por no existir los corrales indispensables ofrecía dificultades la operación del enchiqueramiento, que comenzó a las nueve de la mañana, en presencia del público.

A las tres de la tarde, una hora antes de comenzar la lidia, se había n enchiquerado cinco toros, y el otro se hallaba en el tendido, a donde subió por descuido de los vaqueros. No consiguieron meterlo en el toril, y tras no pocos trabajos, lo encerraron en un patio; pero como tenían que pasar por éste los espectadores de las localidades de sol, lo sacaron al ruedo y empezó la corrida sin que las cuadrillas pudieran hacer el paseo, el cual efectuaron después de ser arrastrado dicho primer toro.