Rendimos homenaje a Pedro Aixelá ‘Peroy’, el primer matador de toros catalán. Así se refería a ‘Peroy’ el Gran Diccionario Tauromáquico El Toreo.
<<El 15 de Octubre de 1827 nació en Torredembarra, pequeña villa del partido judicial de Vendrell, en la provincia de Tarragona, Pedro Aixela y Tomé, que en sus primeros años se dedicó á ayudar en el oficio de carretero ó cosario á su padre Pedro, que bacía sus viajes con una galera de Zaragoza á Barcelona. En este’ofício ú ocupación continuó bajo la dirección de sus tios cuandq murió su padre, hasta que al cumplir veinticinco años dejó su profesión por la de torero. Había toreado por afición becerros y novillos embolados, y cuando en 1853 fué á trabajar en Nímes (Francia) el torero Basilio González, llevóse de banderillero á Peroy, que adelantó bastante, basta el punto de que en las corridas de toros que en 1855 se dieron por San Juan y San Pedro en Barcelona, figuró ya como banderillero de cartel.

Su agilidad ha sido notable, su intrepidez grande y sus deseos de agradar ex cesivos. Ha saltado perfectamente con la garrocha y ha puesto banderillas al quühro, á muy poco tiempo de haber inventado esta difícil y arriesgada suerte Antonio Carmena, distinguiéndose mucho en ella. Una de las que ha ejecutado en su país, y que denota más valor que inteligencia, es la de sujetar un toro embolado mancornándole y conduciéndole desde cualquier sitio de la plaza hasta el que se proponía; y como éste, ha ejecutado muchas veces lances difíciles y arriesgados, que prueban lo que hemos dicho acerca de su valor.

Intentó también ser matador, y en las pruebas que hizo demostró ser valiente, pero precipitado , queriendo sujetar la fortuna á su voluntad; cosa para él imposible porque le faltaban los indispensables conocimientos para conseguirlo. Con la mejor voluntad tomó parte como espada en varias funciones, una de ellas la que en 12 de Octubre de 1862 presenció en Barcelona el príncipe Napoleón cun la princesa Clotilde, hija de Víctor Manuel.
Trabajó en muchas plazas de España, y pasó en 1863 á torear seis funciones en la Habana, ajustado por cuatrocientos pesos cada función. Por esta época le vimos trabajar en Madrid matando los toros de puntas en las novilladas, en general con poco acierto, y en el año siguiente, el dia 12 de Junio, le dio en Barcelona Julián Gasas la alternativa de espada; categoría que no ha confirmado Madrid, por mas que diestros de primera nota hayan con él alternado en diferentes plazas. Así estuvo cinco ó seis años, hasta que en 1870 se dirigió á la América del Sur, en cuyas plazas de toros, y especialmente en las de Montevideo y Buenos- Aires , fué extremadamente aplaudido.

En las dos hizo alarde de sus pensamientos filantrópicos, trabajando de balde en algunas funciones, y siendo premiado con medallas de oro, regalos de gran valor, poesías y otras muchas demostraciones de simpatía. Regresó en 1871 á España, se avecindó en Barcelona, y desde entonces puede decirse que Peroy ha dejado de ser torero; porque si bien ha trabajado en algunas corridas posteriormente, se han visto ya en él menos facultades y menos decisión, y por consecuencia más cogidas. La más grave de que tenemos noticia se la causó en Barcelona el 28 de Junio de 1874 el toro llamado Artillera, de la ganadería de Garriquiri, al tiempo de meter el brazo para dar estocada; por cierto que sin estar establecido aún, se ofreció generosamente á tomar parte en una corrida á beneficio de los héroes de Puigcerdá, en la que estuvo tan expuesto á ser cogido, que á petición del público tuvo que retirarse.

Desde entonces ya no torea Peroy; cortóse la coleta y vive honradamente, asistiendo á cuantas corridas puede, y dando su opinión con amabilidad á cuantos se la piden. Si Peroy hubiese sido más dócil para aprender, no queriendo llegar al fin antes de tiempo; si hubiera estudiado á los buenos maestros, sería su nombre uno de los primeros. Las circunstancias ó su carácter hicieron que las reglas del arte no acompañasen á su valor, y no pasó de una medianía aceptable en determinados casos.

Como hombre particular, es excelente, de trato franco y honrados sentimientos>>.

Peroy, el primer matador de toros catalán falleció en el Hospital del Sagrado Corazón de Barcelona el 4 de Marzo de 1892 a los 65 años de edad.

El primer festejo taurino celebrado en Barcelona