concordia

Acabo de enterarme de la propuesta del presidente del Partido Popular, Pablo Casado, de constituir una fundación denominada Concordia y Libertad que presidirá Adolfo Suarez Illana y el proyecto de plantear la promulgación de una Ley de Concordia con la que regrese la normalidad constitucional dañada gravemente por la malhadada ley de Memoria Histórica de Zapatero, llevada aún a lugares mucho más extremos por el perdedor de todas las elecciones.

Una ley de la Concordia sería recibida por todo el pueblo español con los brazos abiertos porque desde un tiempo a esta parte está harto de embustes, resentimientos y examen parcial de lo que aconteció en España hace ya muchos años. Porque la ley de Zapatero, reforzada en su aplicación por el actual inquilino de La Moncloa, es un compendio incompleto, mentiroso y malintencionado que deforma la realidad desde la A hasta la Z.

No se sostiene -por ningún lado que se la mire- por su parcialidad, relatos inciertos y su clarísima intención de desunir a los españoles que en 1978 hicimos borrón y cuenta nueva, con esfuerzo, entusiasmo, generosidad y perdón.

No es hora de confrontaciones, represalias, leyes de la verdad u otras de contenido similar que solo buscan unas rentas políticas indeseables.

Es el momento oportuno de mirar al futuro con respeto, sin rebuscar situaciones añejas que no pueden revertir el tiempo pasado. Y es hora también, de encontrar la manera de empeñarnos con generosidad en la conciliación, el estudio y el trabajo, para poder conseguir un buen porvenir para nuestros descendientes. ¡¡Porque son ellos los que nos necesitan y a los que, de verdad, nos debemos!!