capataz de la moncloa

Cuando cada uno ve la feria como le va, la cosa va mal. Hay quien se pasea por ella, otros cuando salen de la calle del infierno solo compran turrón y en su defecto unos jeringos genéricos que son más baratos, otros solo van a bailar en la feria y los menos, mirar por las ventanitas de las casetas para ver bailar sevillanas. Todos dicen que vienen de la feria, pero unos pocos se han divertido. Esto pasaba antes y pasa ahora. Cada uno ve la feria como le va.
Si Pedro Sánchez contestará la verdad —aunque eso sería un milagro por lo mentiroso que es— cuando saliese de la Moncloa, el capataz de la Moncloa explicaría que le ha ido bien a pesar de los 84 aplausos que tuvo para enmendar y finiquitar a Rajoy. Aunque a decir verdad, ya está haciendo cálculos para llegar con este “cambio” tan particular hasta el año 2030, nada más y nada menos. Tendremos a este “Pepito Grillo” rodeado de que quiere gobernar con este cambio endulzado con sacarina de la más barata, un ejecutivo europeísta, social y feminista, faltaría más, por aquello de que tiene entre sus ministros más “féminas que féminos, si se puede decir ¡¡claro!
Este “okupa”, no ha tenido que darle una patada a la puerta de la Moncloa, amarrándome a lo que dice el maestro de maestros Don Antonio Burgos” Y por eso tenemos un Gobierno que parece el título de una obra de Jardiel Poncela: «84 diputados con freno y marcha atrás». Toda Capataz que se precie tiene siempre un valedor, en este caso, a varios fiadores—donde seguro que en este préstamo habrá tenido que dar una señal para darle un puntapié a la puerta de la Moncloa. Su mayor valedor uno de los jinetes de la apocalipsis entrón sin su caballo a las mismas puertas en donde vive y dormita prestado este inquilino. Este vecino de Galapagar, en su última visita a la casa donde se amontonan la mayoría de los ensayos- acuerdos, con la misma ropa que el día famoso del 15 M en la puerta del sol.
La vestimenta, más o menos, protocolaria no vale para nada. Así se ven los cortes de manga mejor. El inquilino de la Moncloa ha hecho su balance de los 100 días, muchos han sido ¿verdad? Pues bien, el surrealismo ha llegado por boca de este personaje de fábulas baratas. El egocéntrico, desternillante y provocador Salvador Dalí, entre sus afamadas frases tiene una que viene como anillo al dedo que dice: ”yo soy el surrealismo”. Intentó y consiguió con gran éxito no pasar nunca inadvertido. Los presupuestos le están poniendo nervioso a Pedro Sánchez ya que quiere y desea que en cuanto antes se firmen y se rubriquen sea como sea. Y como regalo de este disfraz le estará esperando su favorito Falcón 900B más otros cuatro aviones f y dos Airbus, para darse un buen garbeo. El capataz de la Moncloa y su lugarteniente podemita nos seguirán haciendo un zurcido sobre zurcido.

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