cambio de hora

A dos días del cambio de hora, y la frustración de nuestro Gobierno socialista y la confusión mental de los políticos de la Unión Europea, nos someten a todos los ciudadanos a cambio de hora ahora sí, o a cambio de hora ahora no; un desastre, juegan con los ciudadanos según capricho de uno u otro, en función de la “estrella” estrellada de ministro o ministra de turno, que opina sí o no al cambio de hora. Debe ser la razón y no el capricho mental de los políticos del reemplazo quienes decidan. Y debe de consultarse a los ciudadanos que sufrimos o disfrutamos de esos cambios.

Las horas de cada lugar, a escala de un país, depende de sus coordenadas geográficas de latitud y longitud, que hace diferente en cada lugar de la superficie terrestre la hora del día, debido al giro de rotación de la tierra y a su movimiento de traslación alrededor del sol, teniendo en cuenta que el eje de rotación de la tierra se haya inclinada sobre su plano eclíptico, de 23,5 grados igual a la distancia de los Equinoccios del Ecuador Pues bien, como la tierra tarda 24 horas en hacer un giro completo sobre sí misma, resulta de estas realidades, que se defina las 12 horas del día en “un lugar” cuando en el zenit del sol su radiación e iluminación cae vertical sobre los lugares de mismo huso horario. Un huso horario comprende a los lugares que se hallan entre dos meridianos contiguos, de un valor de distancia de 15 grados angular.

Además, no es la misma luz e irradiación solar en las mismas latitudes y estaciones del año, lo que hace que la duración de los días y las noches sean iguales en las latitudes ecuatoriales y similares en latitudes tropicales con pequeñas variaciones; y sin embargo varían progresivamente la duración del día y de la noche a latitudes mayores, en función de la vertical del sol esté en su recorrido anual entre un equinoccio u otro.

Pues bien, entiendo que para los lugares subtropicales, cómo es en España, y lugares de zonas templadas bajas – de latitudes medias – , el cambio de hora ayuda a los ciudadanos a tener más luz en invierno al atardecer,  y más luz en verano al amanecer; que es más factible que los lugares de altas latitudes templadas y frías. Que no nos engañen los políticos y caprichos mentales españoles y europeos. Los intereses de los lugares son diferentes por la luz y radiación. Luchemos por una vida de calidad. De más luz y menos tinieblas.

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