Begoña Gómez
Trudeau, Begoña Gómez y Pedro Sánchez

Begoña Gómez pasando revista a las tropas canadienses

Estaba viendo en el día de ayer las imágenes de la visita de Pedro Sánchez a Canadá y, oh cielos, ahí estaba Begoña Gómez otra vez. En medio, como el jueves, llegaba la presidenta consorte agarradita de la mano de su esposo mientras el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, les esperaba para recibirles.

Ahí llegaban esposo y esposa con ese andar chulesco de cuanto me quiero y de cómo me gusta pasear ante las cámaras para que todo el mundo vea que “yo soy el presidente”. Pero si alguien pudo pensar en algún momento que Begoña Gómez pasaría a un segundo plano tras esa primera aparición, se equivocaba. ¿Cómo iba a dejar que su marido pasara revista solo a las tropas canadienses?

Siempre en medio, siempre ante las cámaras. Hubo ocasiones en las que incluso parecía que la presidenta era ella y la primera dama era Sánchez. LLegó incluso a entrometerse tanto que en más de una ocasión se quedaba completamente descolocada puesto que el que quedaba en un completo segundo plano era su marido mientras ella hablaba con Trudeau.

¿Si hubieran hecho lo mismo las mujeres de González, Aznar o Rajoy?

Y viendo esa actitud de Begoña Gómez no podemos más que analizar el comportamiento de sus predecesoras, todas en general discretas y totalmente alejadas de las cámaras. ¿Alguien se imagina lo que se habría dicho si las mujeres de Aznar o Rajoy hubieran hecho el papel que está realizando Begoña Gómez? ¿Qué se habría dicho de ellas?

Siempre hemos dicho que Pedro Sánchez era un narcisista con un ego inmenso, pero Begoña Gómez es igual o peor que él. Aquello de “dos que duermen en el mismo colchón son de la misma condición”, es una verdad absoluta. Son una pareja empalagosa y sobrada hasta la extenuación. Chuilos, engreídos y presuntuosos a partes iguales y con una ambición tan desmedida que no deja espacio para un cerebro que esté algo amueblado.

Tengan cuidado. Cualquier día abrirán el frigorífico, el armario o irán a comer un plato de sopa y allí aparecerá Begoña Gómez. Cada vez la veo más como una Hillary Clinton. Cualquier día le pega la patada a Sánchez y la vemos a ella presentándose a las elecciones. No me sorprendería.

COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL