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En los siglos XIII hasta principios del XIX, se extendieron por toda España unos forajidos, salteadores de caminos que robaban en fincas y mansiones de terratenientes de aquella época. Algunos de estos y más afamados fueron, José María Espinosa, conocido por “el Tempranillo”. Los cordobeses “Caparrota” de Doña Mencía, y el “Chato”, de Benamejí. Conocidos en Andalucía por sus crímenes. El pillaje, el contrabando y el robo eran para estos bandidos sus principales actos en contra de las leyes establecidas en aquellos tiempos.

Washington Irving dice en unos de sus relatos: “Para el español, pobreza no es desgracia. La lleva consigo con un estilo grandioso, como su remendada capa”. Mis coetáneos posiblemente deseen un trabajo con el que mantener una familia, pero como no lo tienen, subsisten con las migajas que los señoritos de la Junta les dan, con ello guardan silencio, en vez de pedir un trabajo con el que ganarse el sustento de cada día. Como se ve, todo sigue igual aunque hayan pasado dos siglos. Andalucía está llena de delincuentes, los bandoleros aún no se han marchado, han aparecido como las setas, a montones.

Aquellos salteadores de caminos y sus robos eran de pandereta, estos se tapaban la cara con un pañuelo para que no fuesen conocidos, los de ahora van a rostro —y que rostro— descubierto, no les importa que se le reconozcan, y aunque así fuese, tienen en sus subsidiarios de turno a sus más aliados, “zaragatas” (personas que viven de la trampa y de la fullería). Los aquelarres, los escándalos y las malversaciones se multiplican en esta tierra bendita de María Santísima. Y si hablamos de que la justicia viene a menos y la rectitud brilla por su ausencia, esta impunidad hace que estas cuadrillas de bandoleros se vean cada vez más en casi todas las fundaciones y sociedades que tenemos en Andalucía.

Archivan la pieza de los ERE relativa a una ayuda de casi 1 millón de euros para un centro ecuestre en los Palacios (Sevilla) que no se hizo, excluyendo a tres exconsejeros de esta manida jauría, donde la Jueza Núñez Bolaños, aplicando la ley, contesta en este auto aplicando el principio “non bis in ídem” por el que una persona no puede ser juzgada dos veces por los mismos hechos. Archivando (Según EFE, este 31 de Agosto) esta pieza de los ERE. Las cifras de lo burlado van aumentado pero como toda matemática tiene su regla de tres, las mermas hacen filigranas, mejor dicho, encaje de bolillos en este teje y maneje de este sin sentido de los ERE. Todos conocemos como unos vivos se pasan de mano en mano nuestras riquezas, y porque no decirlo fortunas, las cuales las hemos dejado durante muchos años en manos de estos bribones, bellacos y ahora, por culpa de unos “esperaollas” (palabra muy usada en la salinera Caí) nos han metido, y nos estarán metiendo la “bacalá” y como diría el bueno de mi abuelo, hasta el “corvejón”. Andaluces levantaos / Pedí tierra y libertad / Sea por Andalucía libre, España y la humanidad /. Lo dicho: Andalucía de Pandereta.