vida
Son dos realidades que se contradicen. O estamos a favor de la vida o a favor de la muerte del no nacido.
Es cuestión de valores positivos o desvalores, aquellos son la generosidad, el amor, etc., y los contrarios son el egoísmo y el desamor que es no querer la mujer lo que libremente ha concebido por acción marital con el hombre que también libremente participa para concebir a una persona.
La sociedad, una parte, ha perdido el norte de la dignidad de la persona por la sencilla razón que no quieren a Dios en sus vidas han pasado al antropoismo, en el que el hombre es el centro de la vida y no quieren, y ni siquiera pensarlo, que somos criaturas creadas por Dios, les asusta y aborrece la palabra y el concepto de Dios, ser Creador y Amoroso. Les mueve el desamor, sólo los instintos de la mujer y los del hombre como normas de vida, perdiendo la dignidad de persona.
Es democrático votar vida o aborto, pero es antihumano aprobar el genocidio de los vivos no nacidos, como hizo Hitler con los judíos y católicos vivos.
Argentina está dividida en dos masas de población con manifestaciones de defensores y en contra de la vida. Y ha sido el Senado argentino quien ha decidido Sí a la vida, una decisión de acuerdo a veintiún siglo de sentido común a favor de la vida del pensamiento humano de la dignidad de la vida, y no a la indignidad humana del instinto inhumano de la muerte.