Paul, el hombre de 50 años que dice ser una niña de seis
Paul en su papel de niña de seis años

Una historia rocambolesca

Es canadiense y se llama Paul pero ahora dice llamarse Stefonknee Wolscht. Paul era mecánico de profesión, estaba casado y tenía siete hijos. Hace unos años, y después de 23 años casado, Paul se dio cuenta de que no era un hombre, sino que era una mujer. Pero no solo eso, para ser exactos se dio cuenta que era una niña y que tenía seis años.

Se divorció y decidió cambiarse de sexo, también de edad. “Mi mujer me dijo que o dejaba de ser transexual o me iba de casa. Por eso me fui, dejar de ser transexual era dejar de ser quien soy. Era transexual antes de casarnos y fui un padre transexual”. Después de esto empezó a comportarse y a vestirse como una niña de seis años.Según él, era con lo que realmente se identificaba y lo que le hacía sentirse feliz.

Ahora vive con una familia canadiense que le ha adoptado como hija. Le trata como una niña, se comporta como una niña e incluso juega con los nietos de esa familia como si fuera una niña. La ideología de género, el colectivo LGTBI a través de The Transgender Project realizó un vídeo sobre Paul para mostrarle su apoyo y darle su reconocimiento como mujer y como niña.

En ese documental llamado Proyecto Transgénero, explica que se lleva muy bien con su nueva hermana de siete años: “Hace un año, yo tenía ocho años, y ella tenía siete y me dijo: ‘Quiero que seas la hermana pequeña’ y yo dije ‘Bueno, no me importa pasar a seis años’. Así que tengo seis desde entonces”.

La absurdez y el peligro de la ideología de género

El caso de Paul es un caso evidente de enfermedad mental, enfermedad que, además, ha destruido una familia, la de su ex-esposa y la de sus siete hijos. Lo absurdo y terrible es que la ideología de género y los colectivos LGTBI no lo consideren como tal e intenten normalizar una situación triste, como es tener una enfermedad mental y que, además, puede llegar a convertirse en peligrosa, dejando que un adulto en ese estado se relaciones con niños como si se tratase en realidad de otro niño.

La percepción que cada cual pueda tener de sí mismo puede ser la que uno desee y no tiene por qué ser enfermiza. Uno se puede creer guapo, listo o atractivo sin serlo y eso no tiene por qué comportar ninguna clase de enfermedad. Pero que un hombre, nacido hombre y que ha tenido una larga vida de hombre, con mujer e hijos, ahora diga sentirse mujer y niña de seis años no es normal, es una muestra evidente de una enfermedad.

Si en lugar de tratar esa enfermedad, se alienta, dándole la razón y diciéndole que se ve algo que realmente no es, ni es mujer, ni es niña, se le está perjudicando. Se está llegando a un punto absurdo y peligroso. A los colectivos LGTBI y a la ideología de género les gusta la idea porque es un hombre que ahora dice ser mujer y niña. Pero, ¿qué habrían dicho si ahora se creyera Napoleón o el mismísimo Jesucristo?