gitanos

Desde  hace bastante tiempo he querido comunicar con alguna pincelada sobre la etnia gitana de Córdoba, la cercanía la podemos conocer más o menos, conociendo a algunas personas de la comunidad gitana e incluso hablando con quien las conoce mejor, me atrevo en señalar que aún siguen perseguidos y dejados de la mano de Dios y de los hombres. ¿Qué porque digo esto? por la rabia  contenida que tengo en estos momentos en que he decidido hacerlo, basta de tanta incomprensión hacía estos prójimos, mejor dicho hombres e hijos de Dios. Y que conste que soy católico-cristiano, dos palabras que yo las diferencio, pero que unidas hacen un binomio que la enriquece de una manera absoluta.

He mirado en el diccionario de LA RAE —para no errar el tiro— la definición de gitano, me ha dado una vergüenza que me ha dejado —no digo como me ha dejado— sin palabras para definir tal atropello a la  dignidad  humana. He leído por ahí una frase que dice: “una definición discriminatoria, genera discriminación “. Nos hemos preguntado alguna vez, ¿les hemos dejado vivir como las demás personas e hijos de Nuestro Señor? Hemos tenido la suficiente   voluntad de conocerlos mejor? ¿Hablamos de oídas o hemos visto cómo viven y de que viven? Podría atestar esta noticia con muchísimas más preguntas y estoy seguro que la mayoría no tendrían respuesta aunque fuesen los custodios del reino de los cielos. Los hemos apartados de nuestro lado, los hemos echadoa los guetos de la miseria, y para su desgracia el mínimo sustento para poder alimentarse y vivir lo más docentemente posible. Nadie les da trabajo, huyen de ellos como si tuvieran enfermedades contagiosas, contagios que les hemos echado entre todos, olvidándonos  de todo cuanto encierra la palabra gitano. Incluso su propio lenguaje se lo hemos borrado de la faz de la tierra. Bien es verdad que tienen un modo de vida diferente al nuestro: los cuarenta años de democracia, díganme: ¿qué hemos hecho con estos hermanos gitanos?

Recuerdo a mi querido padre, cuando uno de mis abuelos venía del trabajo le preguntaba. ¡Papá!, ¿confías en ellos? Mi abuelo le contestaba “con estos amigos, no necesito papales por medio. Con su apretón de manos, me basta”. Es verdad que los tiempos han cambiado para todos. Pero de ahí a ignorar  y despreciar a esta raza de personas que son como todos nosotros hay un abismo muy grande. Anoche vino mi hijo con su señora esposa a vernos y cenar a nuestra casa, como siempre hablamos de todo —como cualquier familia—, a este hijo mío, por su trabajo y conocedor sobre este tema, me dio más o menos el reflejo de  la situación de este comentario. Me hiso comprender y pensar el modo de vivir de la etnia gitana, pero nos hemos preguntado ¿porque viven así? NO. Es verdad que siempre hubo pobres y ricos, los hay en todas las comunidades. Gitanos, los dejados de la mano de Dios y de los hombres. Desde luego que estaba acalorado cuando pensé escribir esta noticia-reflexión que estáis leyendo con el enunciado del título. El mundo miserable en que estamos viviendo, lo estamos convirtiendo en una torre de Babel, nadie entiende a nadie. Creo que Dios nos ha abandonado y no digamos el olvido y desprecio de los hombres.

España se va al traste