genéricos

Los medicamentos, los originales cuando el médico lo prescribe, no tenemos ningún motivo de sospecha para nada, lo tomamos y según sea su efecto, el deseado, nos sentimos mejorados y en la mayoría de los casos curados. Los genéricos dejan muchas dudas en el médico de Atención Primaria, del especialista e incluso al farmacéutico. Las dudas son siempre las mismas por parte del enfermo o del familiar que no ve la mejora con estos medicamentos de coste barato. También influye el desconocimiento por parte del cliente de la diferencia existente entre estos dos medicamentos que aunque sean “iguales” hay diferencias susceptibles de apreciar, según sea el profesional médico o farmacéutico y no digamos si es por parte del consumidor de medicamentos.

La originalidad de estas diferencias está en la biodisponibilidad y bioequivalencia de cada uno de estos preparados, ya que por estos conceptos dejan de ser iguales en cuanto que los genéricos a parecer  están sujetos a determinadas dosis del producto original con la variabilidad más o menos  de la sustancia prima con la  del genérico, supuestamente, al parecer no es relevante, pero las dudas existen según criterios entre toda la case facultativa: donde nadie se pone de acuerdo o nada claro para dictaminar una cosa u otra.

Y si a todo esto tenemos fallas de los principales laboratorios de genéricos —ponemos Un ejemplo—, el laboratorio indio Rambaxy, o del pueblo de al lado; el más beneficiado y convertido en principal proveedor de la Junta de Andalucía, en cuanto a medicamentos genéricos de 83. 688 unidades que tenía comprometidas solo se recibieron 28.620 unidades. Así iríamos nombrando a otros laboratorios. “De vez en cuando la voz de alarma salta en las farmacias —escribo tal como lo anuncia la CEOFA— “hace días… donde vieron en algunos lotes en cuyo etiquetado se podría comprobar  con facilidad que había una pegatina que indicaba su caducidad en 2020, bastaba retirar el adhesivo  para que debajo se pudiera ver  el mismo lote pero  otra fecha que indicaba su caducidad en  2017, tres años antes”. Hay que significar que en el resto de España se dispensan en las farmacias  con cargo al Sistema Nacional de Salud unos 14.000 medicamentos como genéricos, en Andalucía solo tiene acceso 400 genéricos de subasta. En cualquier farmacia en territorio español —incluido el catalán— y menos en Andalucía, los beneficiarios y prescriptores  de la seguridad social, disponen de todos los genéricos que existen de la misma materia prima —pongamos un ejemplo— a un servidor aquí en Andalucía le recetan Simbasatina, solamente podría haber una marca  o dos, comparado con en el resto de España donde  dan las que desea y tienen los enfermos  más  confianza: en la oficina de farmacia le dan la que desea el enfermó-cliente.Aquí por nísperos ya lo he dicho tenemos que embucharnos  con lo que han comprado en la subastas la Junta de Andalucía.

En este mundo en que vivimos  todo se vende, y no me equivoco, y todo se compra, se compra todo  con voluntades. ¿Me entienden? He leído por ahí que las patentes constituyen un motivo de enfrentamiento entre las grandes compañías farmacéuticas y los fabricantes—nunca mejor dicho, fabricantes— de genéricos.  Los genéricos, que son más baratos, benefician a los consumidores pero perjudican a los grandes laboratorios, que desarrollan nuevas medicinas gracias a una inversión de 800 millones de euros que difícilmente podrían permitirse los fabricantes de genéricos. Son más de 1000 millones de euros que destinan a nuevos fármacos que podrían estar en ensayo o que estén esperando  nuevas investigaciones para la salud de los enfermos. Esto podría ser el pez que se come la cola, esto es así, y así será por  In sæculasæculorum. Y si esto sigue así, estarán los enfermos esperando tiempos mejores, pero por lo que estamos viendo y adulterado por la sinrazón del dinero en el ahorro, estaremos agachados y como dice un amigo mío, mirando hacia Cuenca viéndolas venir y estemos ciegos  de tanto mirar a la ciudad de las Casas Colgantes.O como decía mi querido padre, esto no lo arregla ni Moyano el latonero. Los genéricos, la subasta la hemos visto  una, dos, tres, cuatro y cinco, así otra vez y otra vez. Ya lo ven, la pescadilla que se muerde la cola.

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