españa primero

Estoy seguro de que, debido al título con el que encabezo mi escrito, voy a recibir más de una crítica. Una vez avisado, el lector avezado comprenderá fácilmente que -como siempre que escribo- asumo mi responsabilidad con la debida deportividad, sabiendo, además, que es un derecho que le asiste al lector y que -por supuesto- no pretendo estar en ningún momento en posesión de la verdad absoluta, pues la Verdad Absoluta es Dios.

Una vez dicho lo que antecede -y por si hubiera todavía algún despistado por ahí- he querido usar la misma frase, o parecida, que el presidente Trump en su primera alocución al pueblo norteamericano con ocasión de su toma de posesión. Frase que yo aplaudí en su día porque creo firmemente, que la primera obligación que debe imponerse el responsable político de un país, es poner por delante de todas sus aspiraciones, el bienestar de su pueblo. Y por eso mismo, desde mi humilde atalaya, pido al perdedor de todas las elecciones que actúe teniendo en cuenta esa frase.

Que se ocupe antes que nada en mirar por los intereses generales de España, sin concesiones de ningún tipo a ninguna región, por mucho que se vista de amarillo. Que no destruya lo que funciona razonablemente. Que no cometa el mismo error que Zapatero, pues el despilfarro nos lleva a la ruina. Que defienda a nuestras fuerzas armadas y denuncie ante los tribunales a quienes llegan a nuestra patria pidiendo ayuda, pero sin respetar el orden establecido y actuando con alevosas agresiones como si vinieran a terreno conquistado. Y, por último, que no vaya de demagogo, porque ya somos mayorcitos y sabemos a dónde nos aprieta el zapato.

PD. Se me olvidaba recomendarle que, para actuar rectamente, debe prohibir a los del lazo amarillo que lo lleven al entrar en Moncloa. Lo contrario sería una complicidad imperdonable.

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