día de la asunción
La sonrisa se puede calificar de mil maneras, alegre, sincera, verdadera, amable, generosa, misericordiosa,… ; y sonrisa triste, mentirosa, falsa, cínica, lujuriosa, etc. Y hay una sonrisa que además de ser verdadera viene del amor de Dios, de ahí la advocación de “Virgen de la alegría”, que su alegría procede de ser hija de Dios, ser madre del Hijo de Dios y esposa del Espíritu Santo, es decir del Amor de Dios.
Llevo unos días que coincido en la parroquia de mi barrio con señoras que manifiestan llanamente una sonrisa alegre y que transmite paz, le pregunta porque esa sonrisa que transmite paz y me contestan: una, que mi vida es cristiana desde mi infancia y en mi vida de trato diario con Dios me hace tener paz y alegría en todas las circunstancias buenas y malas de mi vida; otra, porque mi vida la llena el amor de Cristo, que le enseñó su madre;  otra señora, dice yo era una mujer religiosilla y a los cuarenta años me vino la conversión, y dice: Dios hizo la naturaleza, el sol, las plantas, las aves… y todo para darnos la felicidad y al final nos dió su gran amor que es su hijo Jesús en la Cruz, su mayor amor a los hombres. Y dice el Señor no nos deja porque es un Caballero. Y una chica joven que sonríe continuamente Le preguntas y dice que porque si. Estas tres señoras y la joven son de “una sonrisa” fruto de la paz y la alegría a imitación de la Virgen María.
Las sonrisas humanas no alegres que proceden de relaciones egoístas, del reírse del otro, del cínico que presenta una sonrisa y por la espada es una crítica, la sonrisa del poder político o de dinero, del odio, de la envidia, de la lujuria, de la soberbia de estar por encima del otro, etc. Lo contrario a la sonrisa es la tristeza, la ausencia de alegría y por tanto de amor, y su expresión interna es la amargura. Conviene cambiar por la sonrisa de paz.
Ánimo, a elegir bien, los siete mil trescientos millones de habitantes que vivimos en la tierra, por una sonrisa de paz.