Blas Piñar en 1981 anunció los problemas de España
Blas Piñar (Youtube)

Fue durante el pleno de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo en 1981

Lo primero que llama la atención al ver este vídeo es la enorme diferencia que hay entre los discursos de los diputados de entonces y los de hoy en día. Se puede observar que Blas Piñar, sin papel alguno, desgrana uno a uno los problemas que se cernían sobre España en aquel entonces y que padecemos hoy en día.

Con una visión certera, le explica durante varios minutos al que por aquel entonces optaba a ser presidente del gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, los motivos por los que no iba a contar con su apoyo. Le hablaba de la libertad de expresión con la que contaban los terroristas de ETA y no el partido del señor Piñar. Le hablaba de economía, le hablaba de agricultura, de pesca y de las contradicciones de la Constitución Española.

Vale la pena ver el momento en el que analiza el terrible estado de las autonomías que hoy ya es prácticamente insostenible e insoportable. Y de como ese estado de las autonomías convierte a España en un país hecho a “retales”. De cómo es posible que se pretenda mantener la unidad nacional convirtiendo España en un saco de nacionalidades, que el señor Piñar siempre había entendido como “regiones” de España.

También le recuerda al señor Calvo Sotelo la terrible carga impositiva que soportaban los españoles por aquellos tiempos, imagínense ahora. Y le preguntaba que cómo veía él posible que se crearan empresas ante una carga de impuestos y un paro tan altos. “¿Quién va a poder consumir lo que esas empresas produzcan?”

Todo lo que anunció Blas Piñar entonces, lo sufrimos ahora

Si analizamos una a una las palabras pronunciadas por Blas Piñar en aquel discurso, nos daremos cuenta que todo de lo que hablaba ha sucedido. Si el señor Piñar viviera ahora nos podría haber dicho perfectamente a todos: os lo avisé.

A día de hoy los terroristas están dentro de las instituciones del estado. Las autonomías están poniendo en peligro la economía y la unidad de España. Los impuestos son cada vez más altos, nunca son suficientes y el paro sigue en unas tasas insoportables. Viendo ese discurso con la perspectiva que dan los años que han pasado desde entonces, uno se da cuenta que al señor Piñar le sobraban los motivos para haber votado que no. Pero no solo a Calvo Sotelo, a cualquiera que no se diera cuenta de lo que estaban provocando.

Fallecidos ya muchos de las personas que ahí estaban, si ahora levantaran la cabeza estoy seguro que se arrepentirían de no haber sabido rectificar a tiempo y haber escuchado a don Blas Piñar.