playas
España tiene unas latitudes y una estructura geográfica que la hace de lugares de vida paradisíaco, pero que hay que saber elegir el lugar y la estación del año.
En referencia al clima nos localizamos en latitudes subtropicales y templadas bajas que hace que todo el año las temperaturas sean cálidas templadas, y nada del frio que hace en la Europa de latitudes templadas más altas y por tanto de temperaturas frías.
La forma pentagonal de pie de toro de la península Ibérica de una extensión de más de seiscientos mil kilómetros cuadrados, sus costas están bañadas por el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, que suavizan las temperaturas extremas frías en invierno y cálidas en verano.
Su estructura de meseta y relieves de montañas que la divide y bordean, y los ríos que surcan a la vertiente atlántica o mediterránea le da una gran variedad climática y de paisaje.
Desde temperaturas templadas y frescas en latitudes más altas y costa, a temperaturas altas y húmedas en el sur. En el interior se dan temperaturas extremas en función del solsticio y atmósfera habitualmente secas.
Las playas se masifican en verano, con un aire de temperaturas altas y alta humedad, que da la sensación térmica de más sudor y asfixia, que hace el descanso difícil, que un aire cálido y seco. No entiendo ese tipo de verano de playa en verano, somos los seres humanos de los más diversos gustos. Siendo mejor en verano un descanso en un aire fresco y seco, cómo puede ser en la zona de interior y de montaña, acompañado de un turismo cultural histórico y de deporte de montaña.
Entiendo el turismo de playa en los meses equinociales, de temperaturas templadas y aire fresco y brisas marinas agradables. Y no de playas masificadas en verano, que agobia la multitud de población española y de quienes vienen de Europa fría, si bien estos también hacen en invierno descanso en playas mediterráneas, pero sin masificación.

Harto del “chico nuevo”