orgullo

La decadencia de una comunidad hace acto de presencia mucho antes que el esperpento, que no es más que la fase terminal de la decadencia. Cuando aparece ya podemos decir que es demasiado tarde para mirar hacia atrás. Una de esas manifestaciones esperpénticas es el día del Orgullo gay, ahora lo llaman día del Orgullo. Cosas de la posmodernidad evolutiva, tan socorrida por la multitud que ya no se sabe si las aves de corral dejarán de existir en breve para dar paso a los hombres. La cuestión es si es cuestión de orgullo el tener una determinada condición sexual.

Siempre se ha hablado mucho de la perversión sexual pero la primera de las perversiones es la del alma y luego acompaña la del lenguaje. He aquí un caso muy explícito. La palabra orgullo tiene dos acepciones muy diáfanas: la primera tiene que ver con la satisfacción que se tiene a lo que uno es por acción o condición, en el segundo caso es un exceso de estima que deriva en complejo de superioridad es decir en soberbia defensa de lo propio enaltecida por encima de lo ajeno. En suma no parece nada recomendable asociar la condición sexual a la estima ni tampoco a la soberbia supremacista.Cabe otra posibilidad aún más descacharrante y es aquella que equiparará el orgullo a la dignidad humana, dos cosas que también son muy disímiles.

Estar orgulloso de la condición sexual es como estar orgulloso de la raza, color de la piel, estatura o cualquier otra condición. Una estupidez sectaria, cuya promoción más estúpida aún, enaltece a unos individuos por encima de otros simplemente por su condición sexual. Panorama que poco tiene que ver con la sociedad moderna, diversa, igualitaria y tolerante que se quiere vender en los souvenirs del democratismo.

Los politicastros que apoyan la exaltación de la condición sexual deberían ser preguntados acerca del orgullo que sienten por la suya. Los poetas de la igualdad deberían ser preguntados acerca de versar sobre otros orgullos sexuales, por ejemplo el de la heterosexualidad, que es inmensa mayoría y pauta general de la naturaleza.

Los puritanos de la corrección política deberían ser interpelados por su aprobación a las ostentaciones públicas sodomitas para todos los públicos en el centro de Madrid. A los jueces para la democracia y demás monsergas jurídico-progresistas habría que preguntarles  si se debe aplicar el Código Penal ante los delitos de exhibicionismo sexual ante menores.

Procacidad y desnudismo por doquiera están permitidos ese día y no otro el resto del año, el Código Penal establece bien claro cuáles son los delitos de exhibicionismo y provocación sexual si estos pueden afectar a menores, y sabemos que la pasarela gay tiene lugar durante el día y la noche, se permite la comisión de un delito por el simple hecho de hacer gala pública una determinada condición sexual, son las consecuencias de imponer la igualdad entre desiguales.

Política y LGTB



La igualdad no se consigue con la exaltación de la condición sexual sino con la normalización de las relaciones entre personas distintas. Nada que ver con lo que está haciendo el movimiento LGTB (marca registrada y amamantada por las élites, de la que discrepan considerablemente otros colectivos homosexuales que han sido silenciados) decidido a establecer una especie de aristocracia homosexista, otorgando superioridad moral a una minoría por su condición sexual so pretexto de los abusos y martirios que pudieran haber sufrido algunos homosexuales río arriba en otros tiempos. Para ello cuentan con la inestimable colaboración del parlamentarismo español.

Por un lado tenemos a los centristas y derechistas socialdemócratas, que en misión de sumisión, jubilean con humanismo de chichinabo todos los espectáculos circenses del mundo homosexista. Suplican de manera enardecida que les hagan participes de la noble causa gay olvidándose del famoso refrán “no sirvas a quien sirvió ni pidas a quien pidió”. Da igual cuantos rechazos y humillaciones reciban, como buenos socialdemócratas y malos padres han de ser comprensivos con el hijo incomprendido. Todo sea por tener contenta a una opinión pública, previamente estabulada y engordada con pienso progresista desde los grandes medios.

Por otro lado, tenemos a una izquierda cada vez más sovietizada y empeñada en cercenar derechos y libertades a la conveniencia de sus ocurrencias y vaivenes dogmáticos, todo sea por crear un nuevo decálogo de causas adolescentes al estilo colegial de los bachilleres más reivindicativos. De resultas el nuevo gobierno ya ha declarado el día 28 de Junio Día Nacional del Orgullo Gay.




Lo común a todos los demócratas postrados al lobby gay, contentadores de salón, bueyes de la plutocracia; es que siempre están dispuestos a arrimar el ascua a su sardina. Qué más da cuales sean las funestas consecuencias para el conjunto de la sociedad, qué más da hacer saltar por los aires el Estado de Derecho, qué más da crear una guerra entre sexos. Lo que cuenta es seguir al pie de la letra las consignas mundialistas, evitar el más mínimo parpadeo disidente y asegurar el puesto.

A la hora de la verdad, la igualdad y la dignidad de las personas no se defienden con espectáculos soeces, ilegales, absolutamente bochornosos y ridículos; sino abriendo los ojos; poniendo coto a sus depredadores. Combatiendo a los regímenes que dictan su persecución y tiranía.

Los homosexuales que por desgracia son ejecutados y colgados de grúas en Irán saben que no salvaran su vida con los numeritos totalitarios de sus falsos colegas occidentales, ni con el postureo caritativo de los centristas, ni con la moralina de esa izquierda sovietizante y mandrias, ni con las soflamas de los humanistas de pandereta parapetados tras el burladero de la ONU.

El colmo del esperpento lo hemos tenido en la alcaldesa de Madrid, cuándo alzó la voz en las fiestas del orgullo gay con aquello de “queridos, queridas y querides”. En Irán los torturadores y asesinos de homosexuales deben  estar emocionados y orgullosos de Carmena, la LGTB y toda la izquierda mandrias, contemplando que dónde se han de cavar trincheras se plantan amapolas, y dónde se han de plantar amapolas se cavan trincheras; de modo que se pierde la guerra en Oriente y la cosecha en Occidente.




Pero las masas gallináceas no tienen porqué preocuparse, el día de mañana aparentemente todo seguirá en orden, ni qué decir tiene que volverán a recibir su ración de pienso progresista. Mientra, los orgullosos sin orgullo seguirán haciendo del sexo su razón de ser.

Sancheztanasia

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