Hoy os hablamos de Palmero, un toro de los que han pasado a la historia, y también del festejo que se desarrolló el 14 de mayo de 1916 en la Real Maestranza de Sevilla. Ese día se lidió una novillada de Manuel Rincón, que debutaba en Sevilla, y que fue lidiada por Hipólito, Tello y Manuel de los Ríos.
Pero antes de hablar de Palmero haremos referencia al incidente que cuentan las crónicas. Resulta que durante la lidia del segundo de la tarde, un estoque despedido acabó en el tendido, hiriendo gravemente al hijo de “una persona conocidísima en Sevilla y Madrid entre los elementos afines a la fiesta nacional”. Además, el astado que cerró plaza cogió al espada Manuel de los Ríos, resultando con lesiones en la cabeza y el muslo derecho.

Lo más sobresaliente de la tarde fue, sin duda, el toro Palmero. Tomó diez puyazos con una bravura extraordinaria, derribó seis veces y dejó en la arena seis caballos muertos. Fue lidiado en cuarto lugar, y correspondió darle muerte a José Álvarez, Tello, que estuvo muy valiente y bien en su faena. Palmero era castaño, ojo de perdiz. Fue paseado en el arrastre entre una gran ovación.

Marismeño, el toro de las cincuenta y una varas

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