Fue un 7 de julio de 1963, ese día se había celebrado una novillada en Las Ventas de Madrid, nada hacía sospechar que esa noche un incendio podría haber acabado con la plaza de toros más importante del mundo. Así lo contaba el semanario El Ruedo cuatro días después del incendio:
<<La novillada terminó a las ocho menos cinco, aproximadamente. La tarde había sido muy calurosa y precisamente las localidades altas de sol, las andanadas, habían registrado escasa asistencia, porque en ellas mantiene su dominio, hasta el final del día, el astro solar… Sobre las nueve y media se llevó a cabo la revisión acostumbrada. Sobre las diez se soltaron los perros guardianes que no dieron señal alguna de alarma. A las once ya no había nadie en el gradería. Dos horas y media después un voraz incendio se enseñoreaba sobre las andanadas situadas a la izquierda del reloj. Este detuvo su curso exactamente a la una y cuarto. Y aunque los bomberos acudieron con su habitual rapidez, no se pudo evitar que ardiera toda la corona de la Plaza Monumental.

incendio

-El fuego debió empezar por allí, dice Cayertano, el conserje de la Plaza, respondiendo a una pregunta que debe haberle hecho centenares de veces.

De todas formas es difícil precisar exactamente por dónde comenzó el fuego, ya que la rapidez con que se propagó hizo que, desde que fue advertido, presentase un frente de veinte o veinticinco metros de ancho.

-Lo más probable -ha dicho el arquitecto de la Plaza, señor Muñoz Monasterio- es que dada la estructura de madera de las andanadas el incendio se debiese a un cortocircuito. La posibilidad de que una colilla fuera la causa remota no puede descartarse tampoco.

Porque a esas alturas, a pesar de lo caluroso del tiempo, por allí sopla siempre un airecillo aventador. No se olvide que el redondel de las Ventas, sufre aún en las tardes de más calma, los tormentos del viento.

-Desde luego, afirmó el arquitecto, esas maderas del etramado estaban resecas de tantos soles…, ahora, cuando se rehaga lo destruido, se emplearán materiales incombustibles, para que no pueda ocurrir nada parecido>>.

Y en la noticia sobre el incendio encontramos este comentario que nos ha llamado la atención: “Como espectáculo, el incendio fue soberbio. Mantuvo en vela a todo el vecindario de las Ventas. Hasta la Puerta del Sol -cinco kilómetros largos- llegaban los fulgones naranja, en un cielo tenso de verano en ejercicio. Alguien dijo: ¿en qué película hemos visto esto?… Recordaba la versión fílmica del incendio de Roma”.

Historia de la Plaza de las Ventas

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