La fiesta de los toros está plagada de protocolos, a algunos hemos hecho referencia en diversos artículos. Pero hoy nos vamos a remontar a los inicios de los festejos taurinos, a la Edad Media y a las conocidas como funciones reales, festejos que recibían esta denominación cuando cuando asistía a los mismos algún miembro de la Familia Real.
Como señala Cossío, se trata de corridas de toros que se caracterizan por su dedicación a personas reales o por celebrar faustos sucesos que les afectan tanto a ellas como, más generalmente, al reino. Ello implica un ceremonial específico y un estilo solemne que las hace diferentes al resto.

Y entre los protocolos existentes en este tipo de funciones reales, había uno que nos ha llamado la atención. Según parece, en primer lugar debía ser lidiado un toro de Castilla, después uno de Aragón, en tercer lugar uno de Navarra y en cuarto lugar un astado de Andalucía, siempre que los hubiera disponibles.

Nos ha sido imposible lograr más referencias a esta particularidad de la lidia, por lo que rogamos que si algún lector pudiera ampliarnos esta información nos lo haga llegar.

El origen de las mulillas en los toros

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