Hoy queremos compartir una curiosa anécdota que hemos titulado dando a luz en los tendidos, porque literalmente fue así, y ocurrió en un festejo que se celebró en Madrid el 27 de octubre de 1851.
Según cuenta la crónica, una señora que contemplaba la corrida desde el palco número 11 se sintió indispuesta, siendo necesario la intervención de las señoras ocupantes de las localidades vecinas para asistir en el trance del todo natural por el que atravesaba.

Y es que un niño vino al mundo, mientras en el ruedo un toro veragüeño hacía andar de cabeza a los toreros. Se cuenta que la madre, a pesar de lo avanzado de su estado, no se quiso perder la corrida, y que en medio de sus atribulaciones fue pidiendo datos de como iban las cosas en el ruedo.

En esa corrida se lidiaron, en plaza entera, un toro de Veragua, uno de Francisco Tabiel de Andrade, uno de Manuel Suárez, uno de Joaquín de la Concha y Sierra, para Cúchares, figurando José Muñoz como sobresaliente, y en división de plaza, cuatro toros de Gil de FLores, y dos de Fernando Gutiérrez, para Cayetano Sanz, Manuel Arjona Guillén y el mismo sobresaliente.

Así lo contaba la revista El Ruedo en su número 476 de agosto de 1953.

 

El torero que odiaba a los toros negros

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