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Por su parte, haber no solo permitido sino financiado durante cuarenta años el nacionalismo en Cataluña y País Vasco ha resultado el peor error histórico de la historia de España. Biológicamente, un organismo que está en guerra con elementos exteriores tiene la oportunidad de sobrevivir, si vence la infección o la intrusión vírica; pero un organismo que está en guerra consigo mismo está condenado a morir.

Tal como ya mencioné en otro artículo (3 enero 2017) y vale la pena volver a recordar España se halla en guerra consigo misma desde el momento en que durante la confección de la Constitución del 78 el profesor Varela Ortega propuso a Fernando Abril que se reconocieran los Estatutos de Cataluña y el País Vasco aprobados durante la II República. Clavero Arévalo tuvo una nefasta ocurrencia: “café para todos”, con el objetivo de “colocar” a toda una banda de vividores en las filas de la política multiplicando por diecisiete o inventando altos cargos con sueldos y prebendas vitalicias de ensueño que jamás hubiesen sido capaces de conseguir por sí mismos en la vida privada. Fernando Abril hizo suya la idea y un iluso Adolfo Suárez la acogió con desbordado entusiasmo: el germen de la destrucción y ruina económica de España estaba ya sembrado y tuvo nombre y apellidos desde que a un iluminado se le ocurrió la aciaga idea del “café para todos”, refiriéndose a la invención de unas Comunidades Autónomas tan costosas como innecesarias y peligrosas para la unidad de España.

No solo los cargos políticos y el clientelismo empresarial, mediático y cultural se multiplicó exponencialmente, sino que los nacionalistas consiguieron engordar la vaca hasta donde no hubieran jamás ni imaginado gracias a la extorsión mafiosa sistemática que el desequilibrio de poderes les confirió en detrimento de un poder central cuyo papel ha pasado al de ser simplemente simbólico.

En este momento solo existen dos soluciones para acabar con el sistema de partidos dictatorial: o la abstención activa por la que abogaba D. Antonio García Trevijano y por el que continúa trabajando el MCRC o bien un partido patriótico como VOX, que esté dispuesto a renunciar a las mieles del sistema oligárquico una vez conseguido el poder para darle el poder al pueblo mediante la representación obtenida a través del diputado de distrito con carácter imperativo y revocable en caso de deslealtad al pueblo. Luego habría de venir una constitución cuyo único papel fuera el de reglamentar los equilibrios de poderes entre el legislativo y ejecutivo de forma que estuvieran en tensión perpetua. Ambas situaciones, la del MCRC y VOX resultan utópicas pues una libertad constituyente es casi imposible teniendo en cuenta la jauría podemita y socialdemócrata junto a secesionistas y demás oportunistas de todo pelaje que esperan obtener la carnada del totalitarismo más atroz en cuanto tengan la más mínima oportunidad. Por otro lado, los partidos que se meten en el sistema actual mediante el sistema actual lo tienen muy crudo para salir del mismo. Incluso si el líder quisiera darle la vuelta a la tortilla tendría en contra a los que ya se hallan colocados en sus cómodas poltronas.

Sin pertenecer a ningún partido he de decir que en este momento solo el partido VOX aboga por eliminar las Comunidades Autónomas mientras que los demás partidos traicionan al pueblo pues prefieren dejar las cosas tal como están. Esa es la situación. Sin las CC AA podríamos pagar la deuda y sobraría dinero para sanidad, educación, investigación y los españoles viviríamos mejor. Con las comunidades autónomas la situación solo podrá ir empeorando y puede que acabe dinamitando a España en una explosión incontrolable de pedazos. Dios nos coja confesados.

Cuando los fascistas llaman fascistas a los demás

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2 Comentarios

  1. Que el MCRC es un movimiento utópico es una pura opinión, porque no es un movimiento ideológico que persiga utopías, el articulista no diferencia la ideología de lo que no lo es.
    Y la Libertad no es algo ideológico es algo que se tiene o no se tiene.
    No votar a corruptos no es ninguna utopía, es algo que perfectamente se puede hacer.
    Si bien es más fácil creer que los nuevos jefes de partido si te pueden representar.
    Solo basta con pensar y ver que es a lo que más miedo tiene un partido, su mayor miedo es la abstención y por eso todos te motivan a votar aunque se a su oponente, ya que votando a su oponente también lo legitimas a el.

  2. La implosión del sistema es imposible porque el sistema requiere de la corrupción como factor de gobierno. El famoso consenso no es otra cosa que corrupción, primero moral de los propios principios y después material una vez corrompida la moral. Para ilustrar esto basta ver las concesiones “contra natura” que han tenido que ir dando todos los partidos nacionales con el único objetivo de obtener el poder, concesiones que tendrá que pagar cualquiera, que sin mayoría absoluta de primeras dadas, tenga la aspiración de gobernar.
    Por tanto el sistema SOLO puede caer desde fuera y para esto SOLO hay dos caminos: el violento (guerra civil, sublevación, golpe de estado, etc) y el pacífico.
    El ÚNICO camino pacífico posible es la abstención consciente, reclamativa (activa) y mayoritaria.
    En el fondo de su artículo lo que está diciendo es “vivan las caenas” y además pretende argumentarlo tachando de utópico al único movimiento civil actual que lucha en solitario por la libertad.

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