Valle de Los Caídos (Wikipedia)

Así informa INFOVATICANA en su edición de ayer:

El Valle de los Caídos y los restos de Francisco Franco han vuelto de lleno al ojo del huracán. Después de que Pedro Sánchez anunciase su intención de exhumar al que fuera Jefe del Estado español, no han dejado de sucederse las reacciones.

Una de las reacciones más destacadas ha sido la del Arzobispo de Madrid, que ha manifestado que no pondrá impedimentos. Por ello, un grupo de personas ha decidido unir su voz en una misiva que hace pública InfoVaticana.

Polémica por los restos de Franco

La reforma de la Ley de Memoria Histórica ha vuelto a levantar la polémica sobre dónde deben estar los restos de Franco. Después de que Pedro Sánchez anunciase su intención de sacar al dictador de la Basílica, numerosas entidades y personalidades se han manifestado a favor y en contra.

La disposición de Carlos Osoro

Cuanto menos sorprendente ha sido la disposición que el Cardenal Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha mostrado con este asunto. En InfoVaticana ya informamos que el líder de la diócesis de Madrid estaba totalmente decidido a no poner impedimentos si finalmente sale adelante este proyecto de Ley que quiere exhumar los restos del dictador.

Por ello un grupo de diferentes personas ha querido reunirse, alzar la voz y mandarle, a través de una misiva, un mensaje a Osoro: Franco no debe salir de Cuelgamuros. En el texto, aseguran estar “perplejos” al leer en los medios de comunicación que el Arzobispado “no se opondría a la profanación de la tumba” de Franco. También han querido recordarle que el caudillo fue, según dicen, “un cristiano ejemplar”.

Contrarias reacciones

A continuación la carta íntegra que estas veintiún personas, entre los que se encuentran empresarios, médicos, militares o arquitectos, envían al Cardenal Osoro.

Estimado Sr. Cardenal D. Carlos Osoro:

Con perplejidad estamos leyendo y escuchando en los medios de comunicación que el Arzobispado de Madrid que usted ostenta no se opondría a la profanación de la tumba de Francisco Franco.

Quisiéramos recordarle que Francisco Franco fue condecorado por SS Pío XII con la más alta honorificencia de la Santa Sede: la Orden Suprema de Cristo. Sólo con este dato, que usted a buen seguro conoce, es suficiente para que, privada y públicamente, se oponga a la agresión que el Gobierno de España anhela perpetrar contra los restos mortales de Francisco Franco.



Si no fuese suficiente lo anterior, déjenos que cumplamos con la obligación moral que nos asiste a “los súbditos de celo y libertad, para que no teman corregir a los prelados, especialmente si el crimen es público y corre peligro la mayoría de los fieles”. Es enseñanza de Santo Tomás de Aquino (In Gal.2,11, nº 76-77).

Francisco Franco fue un “Cristiano Ejemplar”, como lúcidamente reflejó Don Manuel Garrido Bonaño O.S.B, monje del Valle de los Caídos, en un libro que le recomendamos a usted para sus ratos de lectura espiritual.

Francisco Franco salvó a España del comunismo y atajó la que fue la mayor persecución religiosa que conoce la historia: trece obispos, seis mil sacerdotes y religiosos y decenas de miles de católicos asesinados y martirizados por odio a la Fe. Seguro que usted recuerda aquella sangre martirial que se convirtió en semilla de cristianos. Tal fue aquella sangre martirial que el pueblo español, bajo la Jefatura de Francisco Franco, se constituyó en Estado Católico, con la bendición y apoyo de la Iglesia en España, heroica, ejemplar, que no conoció ni un solo caso de apostasía.

Francisco Franco reconstruyó iglesias quemadas, restauró santuarios profanados y acudió magnánimo a la llamada de todos aquellos españoles que sufrieron el horror de la contienda. Sí, incluso aquellos que habían sido condenados a penas gravísimas, encontraron en Francisco Franco el perdón de un padre y la verdadera reconciliación. Conocerá usted el sistema de remisión de penas, verdaderamente reconciliador, que buscaba la reconstrucción de todo un pueblo arrasado y la conquista del hombre, atrapado en las garras del marxismo ateo que hoy viene a reivindicarse con su aplauso y sonrisa.

Sabrá usted que, en Getafe, muy cerca de Madrid, hace ahora cien años que fue inaugurado el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, fusilado por las hordas comunistas que hoy quisieran derribar la magna Cruz del Valle de los Caídos. El 1 de junio de 1969, Francisco Franco daba por concluida la construcción, levantado sobre las ruinas del antiguo monumento, del Santuario del Sagrado Corazón, bajo cuya protección y reinado el Jefe del Estado volvió a consagrar a España, leyéndose al finalizar un telegrama enviado por Pablo VI para la ocasión e impartiendo la bendición final su predecesor, el Arzobispo de Madrid don Casimiro Morcillo.

Francisco Franco ha sido el mejor y más grande de los gobernantes que ha tenido España en los últimos siglos, llevando a nuestra Patria a la mayor protección del Bien Común que ha conocido nuestro pueblo. Ahí están los datos: florecimiento de las vocaciones religiosas, a cuya experiencia, estoy seguro, usted debe su vocación sacerdotal. Allá, en aquella industrial y obrera ciudad de Torrelavega, en la que usted anduvo sus primeros pasos ministeriales, se acordará de Don Teodosio Herrera Fuente, ejemplar sacerdote, que murió en olor de santidad, y que si viese su complicidad con los enemigos de Dios y de la Iglesia a buen seguro redactaría una carta parecida a esta; creación de la clase media, acabando con las grandes diferencias sociales y revistiendo al obrero y al trabajador de una dignidad y una protección sin igual. Se fomentó la virtud, el trabajo, la unidad.

Se fomentó la natalidad, la familia, la educación. Se crearon cientos de escuelas, decenas de universidades, muchas de ellas laborales, para los hijos de los obreros. A ellos fueron destinadas los miles de viviendas sociales que se construyeron por toda España. “Ni un hogar sin lumbre ni un español sin pan”, lema que encarnó Francisco Franco y que, con sacrificio y entrega, hizo realidad. Los hechos mandan y son innegables, salvo que la objetividad se vea empañada por la ceguera del odio y el rencor.

No queremos la paz sino es como obra de la justicia y de la verdad. Y si para conquistar la Verdad, la que nos da Cristo y no la del mundo, hay que enfrentarse a los poderosos, debemos estar en disposición de elegir “con Cristo o contra él”.

Solicitamos de usted, como católicos, una postura firme ante la clara intención de los enemigos de Dios, de la Iglesia y de España de profanar los restos mortales de Francisco Franco y tomar por asalto la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Le encomendamos al Buen Pastor para que pueda apacentar a sus ovejas y cumplir la misión sagrada de cuidar a su grey y ahuyentar a los lobos. De lo contrario, muy a nuestro pesar, rescataremos aquella carta de San Ignacio de Loyola a San Pedro Canisio, el 13 de agosto de 1554, en la que decía: “Los pastores católicos que con su mucha ignorancia pervierten al pueblo, parece deberían ser muy rigurosamente castigados, o al menos separados de la cura de almas”, pues “más vale estar la grey sin pastor, que tener por pastor a un lobo” Con el mismo deseo que tuvieron nuestros mártires, para que Cristo Reinase en España, le saludan atentamente,

Miguel Menéndez
Empresario

Almudena Manrique
Enfermera

José María Leiva
Arquitecto Técnico

Joaquín Arnau
Economista

Carmen Cendán
Profesora



María Nieves Casado
Administrativo

Silvia Bendala
Profesora

Jorge de Lapuente
Empresario

María Callejo
Veterinaria

Juan Bautista Sanz-Gadea
Abogado

José Manuel Tejada
Economista

Luis Miguel Sánchez
Militar

Francisco Javier Zaragoza
Abogado

José Luis Marín
Empresario

Francisco Bendala
Militar

Almudena Montojo
Profesora

María Cano
Ama de Casa

Sonsoles Cid
Auxiliar Administrativo

José María Manrique
Militar

Luis Martínez
Ingeniero

Julio Callejo
Abogado

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