Las cinco víctimas mortales del atentado contra Juan María De Araluce Villa

La sede de la Diputación de Guipúzcoa estaba a escasos metros de su domicilio

Aquel 4 de octubre de 1976, Juan María de Araluce Villar, Presidente de la Diputación de Guipuzcoa, salía un poco más tarde de lo normal a comer a su casa. Había estado siendo entrevistado por el periodista de El Correo Español-El Pueblo Vasco, Fernando Pescador, y se les había hecho tarde.

Debajo de la sede de la Diputación le esperaban como siempre dos coches para trasladarle a casa, el suyo oficial y el de la escolta. Al finalizar los escasos 800 metros de recorrido que había hasta su casa, Juan María de Araluce abrió la puerta del coche para descender de él. En ese mismo instante tres o cuatro terroristas que le esperaban bajo la marquesina de una parada de autobús se acercaron a los coches con metralletas.

Comenzaron a disparar varias ráfagas de metralleta contra los coches. Dispararon casi un centenar de proyectiles matando a los cinco ocupantes de los coches e hiriendo a diez transeúntes.

Las víctimas

El presidente de la Diputación quedó mortalmente herido sobre la acera, con siete impactos de bala -uno en la pierna y seis en el abdomen y el tórax-; el conductor de su automóvil, José María Elícegui Díaz recibió dos impactos de bala en la cabeza. En el otro automóvil, el chófer, el policía Alfredo García González, resultó muerto en el acto, mientras que el subinspector Antonio Palomo Pérez y el policía Luis Francisco Sanz Flores quedaron gravísimamente heridos, falleciendo poco después.

La familia de Juam María de Araluce vio todo desde su casa. Se asomaron a la ventana y vieron a su padre tendido en el suelo y malherido. Dos de sus hijos bajaron coriendo a la calle mientras los otros atendían a su madre. El hijo mayor se puso al volante del coche para trasladar a su padre y al chófer a la residencia sanitaria de la Seguridad Social Nuestra Señora de Aránzazu. A pesar de la rapidez los dos fallecieron poco después.

Tres horas y media después de producirse el atentado, sendas llamadas anónimas a la emisora La Voz de Guipúzcoa y al diario La Voz de España reivindicaban en nombre de ETA-V Asamblea, rama militar, el atentado contra el presidente de la Diputación y sus cuatro acompañantes, a los que se refería, despectivamente, como “sus perros guardianes”.

Juan María de Araluce

Juan María Araluce Villar, de 59 años, era presidente de la Diputación de Guipúzcoa, consejero del Reino y procurador en Cortes. Había nacido en Santurce (Vizcaya), estaba casado con María Teresa Letamendía, de 56 años, y era padre de nueve hijos.

José María Elicegui

José María Elícegui Díaz, conductor del vehículo oficial del presidente de la Diputación de Guipúzcoa, tenía 25 años. El día que lo asesinaron, era su último día de trabajo como chófer, puesto en el que llevaba un año como interino sustituyendo al anterior conductor cuando éste se jubiló. Estaba soltero aunque tenía pensado casarse en los próximos meses.

Alfredo García González

Alfredo García González, policía nacional, era el conductor del coche de escolta de Juan María Araluce. Natural de Lago de Babia (León), tenía 29 años y estaba soltero.

Antonio Palomo Pérez

Antonio Palomo Pérez, subinspector de Policía, era miembro de la escolta de Juan María Araluce. Natural de Osuna (Sevilla), tenía 24 años y estaba soltero.

Luis Francisco Sanz Flóres

Luis Francisco Sanz Flores, policía nacional y escolta del presidente de la Diputación de Guipúzcoa, cumplía 25 años al día siguiente de ser asesinado. Natural de Madrid, se había casado con una donostiarra quince días antes del atentado que le costó la vida.

D.E.P. Juan María de Araluce Villar, Alfredo García González, Luis Francisco Sanz Flores, Antonio Palomo Pérez y José María Elicegui Díez. Asesinados por ETA el 4 de octubre de 1976 en San Sebastián.