separatismo
Fernando López del Amo es Doctor en Historia por la Universidad de Barcelona, y ha sido profesor e investigador en dicha universidad, así como en la Universidad Torcuato di Tella (Buenos Aires), y en diversos centros privados universitarios adscritos, entre otras, a la UNED, la Universitat de Girona, y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En esta entrevista analiza, como historiador, algunos aspectos esenciales del proceso separatista desde su génesis hasta nuestros días.

¿Podría resumir lo más sintéticamente posible el hecho irrefutable de que Cataluña siempre ha formado parte de España?

Cataluña no “pertenece a” (ni jamás “ha pertenecido a”) España. Cataluña “es” (y siempre “ha sido”) España. El vocablo Cataluña no se sabe con total exactitud cuándo nace, pero ello acaeció entre el final del S.XII y el comienzo del S.XIII. Con la aparición del vocablo –quizás, por vez primera, en textos italianos- aparece, así mismo, una primera conciencia de tipo geográfico y cultural…pero jamás de pertenencia política a una entidad independiente. En el citado momento de aparición de la autoconciencia de ser de los catalanes, ésta queda claramente vinculada no ya sólo a la Corona de Aragón, y ni tan siquiera tampoco a la Marca Hispánica, sino que se alude retrospectivamente a la Hispania anterior a la invasión musulmana, a la del reino visigodo cuya primera capital, curiosamente, fue Barcelona -aún Barcino en la época- en los tiempos del rey Ataúlfo.

Es decir, desde que los pobladores del extremo nororiental de la Península Ibérica empiezan a tomar conciencia de que son catalanes (S. XII -XIII) lo hacen teniendo, a su vez, perfecta conciencia de que son hispanos (e inclusive ya se usa profusamente, para definir a los catalanes, el actual término “españoles” en el Llibre dels Fets, de Jaime I, escrito a mediados del S.XIII). Si leemos, precisamente, las llamadas cuatro “grandes crónicas catalanas” de la Edad Media (Jaime I, Bernat Desclot, Ramón Muntaner y Pedro IV “El Ceremonioso”), veremos que lo mismo sucede en todas ellas…

¿Cuál sería la evolución histórica del sentimiento independentista hasta nuestros días y sus causas?

El sentimiento independentista, propiamente dicho, nacería hace ahora un siglo, aproximadamente (la infausta bandera estelada cumplirá cien años dentro de pocos meses, en 2018). Pero ya antes, y desde finales del S.XIX, habían existido diversos “ismos” (regionalismo, federalismo, catalanismo, etc…) que preanunciaban el posterior nacimiento del independentismo. Así, desde Valentí Almirall a Prat de la Riba, desde Cambó a Macià, etc…se fueron poniendo los cimientos de lo que luego devendría, ya a partir de los años 20 del siglo pasado, en un movimiento inequívocamente secesionista. Sin duda, el ocaso del Imperio Español (especialmente tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas en 1898) tuvo mucho que ver en todo ello.

La burguesía catalana –el independentismo siempre ha sido un movimiento claramente burgués, mal que les pese a los “cupaires” y a los “comunes” de nuestros días- había perdido su gran mercado de ultramar y estaba deprimida por tal pérdida, a la vez que furiosa frente al Estado español, al cual empezó a hacer culpable de todas sus desgracias (que, por otra parte, tampoco fueron tantas, al seguir teniendo en el resto de España un mercado cautivo por las prácticas proteccionistas que dicha burguesía seguiría consiguiendo de los diversos gobiernos de Madrid). Curiosamente, con anterioridad al “Desastre del 98”, había sido dicha burguesía catalana la más ferviente representante y propiciadora del patriotismo español, como muchos de quienes esto lean seguro ya conocen.

¿Podría resumir los principales engaños de la manipulación nacionalista?

Serían innumerables todos esos mitos y falsedades históricas construidas por el nacionalismo catalán para justificar sus propósitos políticos. Es más, yo tengo clarísimo que sin dicha falsificación histórica sería imposible el haberse llegado a la dramática y delirante situación actual. La falsa historia de Catalunya, y su extenuante difusión, desde hace más de un siglo, por parte de la escuela, los medios de comunicación, la Iglesia, etc…es una pieza clave para la construcción del sentimiento “nacional” catalán; sobre el que se asientan unos supuestos derechos históricos (entre ellos el actualísimo “derecho a decidir”) que habrían de ser recuperados mediante una independencia que, también de modo supuesto, no sería más que un acto de desagravio histórico para el sufrido pueblo catalán.

Nótese que, incluso en tiempos de Franco, se editaron numerosos libros y publicaciones de Historia con un sesgo claramente nacionalista (la mayoría de ellos al amparo de la Iglesia Católica, que podía escapar más fácilmente de la censura), y que, igualmente, numerosos profesores y catedráticos, más allá de la primera depuración inicial acaecida en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil, pudieron ejercer la docencia, sin ser mayormente reconvenidos, desde una perspectiva claramente nacionalista.

No creo que sea necesario repasar aquí todos y cada uno de esos mitos por los que me preguntas. Ni tendríamos espacio para ello ni, por otra parte, considero que quienes esto lean sean ajenos a la mayoría de ellos. No obstante, y para quien desee un mayor detalle en torno a dichos mitos, recomiendo la lectura de los excelentes y minuciosos libros de autores tales como Javier Barraycoa (destacado miembro y fundador de Somatemps, como la mayoría sabe), Jesús Laínz (muy agudo escritor cántabro, profundo conocedor de las realidades y de la mitología histórica tanto de Cataluña, como del País Vasco), Jordi Canal (excelente historiador catalán afincado en París), etc.

¿Podría hablar de la importancia de la labor de asociaciones como Somatemps para reivindicar la hispanidad de Cataluña?

Creo, y permítaseme la inmodestia al formar también yo mismo parte de la asociación, que desde Somatemps se está haciendo una gran labor, a pesar de nuestros escasísimos medios, para tratar de recuperar la verdad histórica en relación a Cataluña; una realidad hasta el momento ocultada (como reza el título de uno de los libros del aludido Javier Barraycoa). Y esta verdad histórica no es otra, obviamente, que la de la indiscutible hispanidad de Cataluña desde el mismo momento del nacimiento de esta última como comunidad de personas con autoconciencia de pertenencia a la misma, de ser catalanes (como he expresado en la primera de mis respuestas).

En tal sentido, creo que nuestros anuales Congresos de la Catalanidad Hispánica, donde son invitados prestigiosísimos profesores e investigadores de numerosas universidades de España y el extranjero, son una importantísima contribución.

No obstante, cabe reconocer que tenemos varias carencias que, para alguien como yo que proviene del medio universitario, deberíamos tratar de corregir. Básicamente, estaría hablando de dos aspectos: En primer lugar, deberíamos de hacer el esfuerzo de publicar las actas –por lo menos digitalmente- de dichos congresos (aunque, por otra parte, la mayoría de conferencias ya aparecen en nuestros canales de YouTube y otras redes sociales). En segundo lugar, y esto creo que es aún mucho más importante, deberíamos acercarnos a los actuales estudiantes de Historia (y también de otras disciplinas, por qué no) que cursan sus estudios en las universidades catalanas. Hemos de hacer mucha más difusión de nuestros actos en el medio estudiantil y universitario. Contra lo que muchos creen, yo opino que la esperanza de revertir la actual situación de desencuentro entre Cataluña y el resto de España pasa, indefectiblemente, por los jóvenes catalanes. Los jóvenes –contra lo que sucede actualmente en Cataluña- siempre fueron rebeldes…! Y qué mayor rebeldía, en los tiempos que corren, que nuestra causa y nuestra lucha en pos de la verdad!

Sí, definitivamente creo que desde Somatemps hemos de luchar para que los jóvenes catalanes dejen de ser sumisos y vuelvan a ser rebeldes (porque si los de la CUP -otrosí los mamporreros del sistema nacionalista burgués- son rebeldes, yo soy el Bombero Torero).

En este sentido, es remarcable que, en estas últimas y convulsas semanas, hemos asistido en Cataluña al hasta ahora inédito hecho de que jóvenes estudiantes -en este caso de enseñanza secundaria- se rebelaran contra sus profesores, hartos de la imposición de los mantras independentistas a la que se veían sometidos por parte de los mismos…Aquí está el futuro…

!Viva la juventud verdaderamente rebelde!

¿Podría explicar cómo, a raíz de la transferencia de la competencia de educación, el proceso de adoctrinamiento separatista fue más eficaz?

Eso es algo absolutamente indiscutible. La escuela es, junto con los medios masivos de comunicación, la columna vertebral sobre la que se asienta eso que los propios separatistas han denominado el “proceso –procés- para la construcción nacional” (en una clara autoconfesión de que esa supuesta nación no existía previamente, pues no se puede construir algo que ya existe).

No nos engañemos, desde siempre en la escuela -en todas las escuelas y en todos los países y regímenes- se ha adoctrinado. Yo, por ejemplo, he estudiado muy en profundidad el papel de la escuela en el proceso de construcción de la identidad nacional argentina durante los siglos XIX y XX (uno de los procesos más exitosos del mundo, máxime teniendo en cuenta la tremendamente dispar composición poblacional argentina a raíz de los enormes contingentes inmigratorios llegados a aquel país en los dos siglos citados).

Sin embargo, lo que ocurre en la Cataluña actual es de juzgado de guardia y rebasa todos los límites de lo imaginable. Jamás ha habido en el mundo, pongo por caso, país alguno –vamos a suponer que Cataluña fuera un país- donde un idioma oficial (y, para mayor escarnio, el netamente mayoritario como idioma materno entre sus habitantes) fuese expresamente prohibido para su uso como idioma vincular en la enseñanza. Esto, como digo, no se dio jamás en ningún otro lugar del planeta. Hoy en día, igualmente, las escuelas catalanas están llenas de propaganda política, los niños son invitados por sus profesores a participar en huelgas, manifestaciones, etc., y el odio a España es la primera y principal asignatura que se imparte en la gran mayoría de las mismas, sin distinción entre enseñanza pública y privada.

Para finalizar háblenos de la labor de TV3, Cataluña Radio etc. al servicio de la propaganda independentista…

Obviamente, como todos sabemos y como ya he anticipado en la respuesta anterior, los medios masivos de comunicación son el otro pilar esencial, junto con el de la educación, sobre el que se asienta el régimen secesionista. Creo que poco hay aquí que explicar que nuestros lectores ya no sepan, salvo, tal vez, constatar que entre esos medios masivos de comunicación no sólo debemos tener en cuenta los poderosísimos medios oficiales de la Generalitat de Catalunya, o los innumerables medios privados subvencionados por ésta, sino también los medios oficiales manejados directamente por el Gobierno de España…Vean los informativos del circuito catalán de TVE, o escuchen Radio 4, y se darán perfecta cuenta de ello.

Nacionalismo catalán: la guerra contra la historia

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