La jauría humana persiguiendo a
la Jauría humana

La realidad supera a la ficción

Recuerdo perfectamente como todas las veces que he visto la película “La jauría humana” me ha invadido la misma sensación de desprecio por la mayoría de los personajes que allí se representaban. Recuerdo, también, la admiración que me produjo el personaje interpretado por Marlon Brando, el sheriff Calder, su integridad, su valentía y la defensa de sus principios y la ley, aun a costa de poner en peligro su propia vida.

Marlon Brando y Robert Redford en un momento de la película

Tengo también muy presente la sensación de agobio, angustia y desprecio que me producía aquel pueblo de Texas. Y sobre todo tengo presente la sensación de ahogo y de asco inmenso que me producían la mayoría de sus hipócritas habitantes. Todos ellos estaban sedientos de una venganza alimentada por sus propias miserias morales y sus propios excesos personales.

Pretendían descargar todas sus miserias y frustraciones sobre aquel fugitivo llamado Bubber, interpretado por Robert Redford. Aquella noche veraniega de sábado todos se emborrachaban sedientos de venganza. Rodeaban la comisaría y le pedían al sheriff Calder que se olvidara de la ley y que dejara a Bubber en sus manos.

Marlon Brando, el sheriff Calder

Me acuerdo mucho de esa película y recuerdo también cómo la sociedad allí descrita me parecía irreal, irreconocible y ficticia. Todas las veces que he visto esa película he pensado en la gran suerte que yo tenía de no pertenecer a una sociedad como la descrita en aquel pueblo de Texas, hasta hoy.

Hoy me he asomado a Twitter y he comprobado con tristeza que esa sociedad que yo pensaba ficticia e irreal, es completamente real. He visto cómo se publicaban los datos personales, fotografías y direcciones de los miembros de “La Manada” y me he preguntado con qué intención. Y casi automáticamente me he respondido a mi mismo que con la misma intención que tenían los habitantes de aquel pueblo de Texas descritos en “La jauría humana”. Hoy me he dado cuenta de que en breve podría ver desde la ventana de mi casa cómo le dan una paliza a otro sheriff Calder para conseguir linchar a Bubber. Y todos lo harían sedientos de odio, borrachos y con la hipocresía de quien se cree mejor que nadie sin serlo.